El sargento Marcos Franco, de servicio en el Cuartel Central del Cuerpo de Bomberos de Colón, sufrió quemaduras de segundo grado, tras tener que sofocar un incendio en su propia residencia, ubicada en Nuevo Colón, Sabanitas.
Aunque el bombero se mantiene estable en la sala de quemados del Hospital Amador Guerrero, su esposa y cuatro hijos quedaron damnificados al perder todo por el fuego.