Nación

Un buen vecino


Del auténtico Martín y su desempeño social, de eso nos hablan quienes fueron sus vecinos. La definición fue unánime: un hombre muy cálido, humilde, sencillo, amoroso, amable, jovial, intachable, íntegro, de calidad humana suprema y a quien un puesto no le sube los humos a la cabeza.
Un padre ejemplar, que pese a su elevado perfil político, compartía con los suyos y quienes le rodeaban.
Así lo recuerda la familia Montenegro y los van Seidlitz, quienes compartieron con él los casi 5 años que vivió con su esposa Vivian y sus hijos en unos duplex en Coco del Mar, en el corregimiento de San Francisco.
Los Montenegro recuerdan sus detalles y los de su esposa. También a sus hijos. Al hablar de los Torrijos la alegría fue evidente. No hubo que hacer preguntas. Las respuestas fueron espontáneas.
Martín y su esposa son cordiales, gentiles, correctos, lo mismo que sus hijos. A pesar de que cuando vivió allí estaba en plena campaña presidencial de 1999, siempre tenía tiempo.
En Navidad les mandó una tarjeta, la que conservan. La familia Montenegro cuenta que sus nietos jugaban con los hijos de Martín, porque sus hijos ya son adultos.
El más joven de sus 5 hijos tenía en esa época 18 años y había terminado la secundaria. Ricardo Montenegro o "Richi", como le llaman, está muy agradecido con Martín.
Comenta que aunque en su casa hay diferentes corrientes políticas, Martín era muy querido en su hogar. Todos tienen bonitos recuerdos, pero para él es especial.
Martín representa la esperanza de la juventud. Tiene mucha fe de que hará un buen gobierno. "El fue quien me dio la oportunidad del primer empleo porque en la empresa privada me lo negaron. El cree en los jóvenes y yo soy un vívido ejemplo".
Un día le comentó a Martín, cuando era vice ministro de Gobierno y Justicia, que quería trabajar, le entregó su currículum y consiguió como Calificador de Documentos en el Registro Público.
"Es una persona firme y cree en la juventud". "Tiene una calidad humana única. Fue un buen vecino Tomaba el té y el café en mi sala".
Para esta familia lo bonito de Martín es que siempre fue el mismo. Lo admiran y respetan.
Al acercarnos a la casa de la madre del presidente, en San Francisco, nuevamente hubo un cerco de seguridad.
La señora nos envió un mensaje de que se sentía indispuesta y que sólo daría entrevistas si el equipo de comunicación del presidente lo autorizaba.
Ahora las cosas han cambiado. Tiene una agenda, hay un seguridad que toma el mensaje y hay que coordinar la entrevista.
No hubo fotos, sólo algunos comentarios de quienes la conocieron y que coincidieron con ella en algunos lugares.
Una de ellas la definió como una mujer muy reservada, tranquila, callada y de profundas convicciones cristianas, que acudía a la iglesia de Guadalupe.
Otros la recuerdan por su sencillez y entrega a su fe.
Nosotros apreciamos a una persona de convicciones firmes, sencilla y aunque tenía que seguir un protocolo, ella misma salió a exponer las razones por las que no hablaría a la prensa.
Carácter firme, celo por su intimidad y sencillez, es lo que por ahora, advertimos. Tenemos cinco años para ver emerger otras cualidades.


fecha edicion
old id
166202
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América