El embarazo en estudiantes es una realidad que desde hace años se repite una y otra vez en los colegios.
Recientemente se reportó un caso en un colegio de la localidad que tiene una matrícula de 477 niñas en el turno de la mañana y un 3.4% corresponde a madres adolescentes. Estas jóvenes son amparadas por el artículo 491 del Código de la Familia, que las facultó para ir al colegio en ese estado.
La profesora de Orientación, Iris Bonny, es de la opinión que "esta situación ha permitido que las embarazadas transmitan su vida sexual a otras adolescentes".
La profesora sustentó que el tema de los embarazos es un círculo vicioso, porque las propias embarazadas conducen a la misma situación de embarazo a sus compañeras.
Anteriormente era común que existiera en el colegio un promedio de 11 a 14 estudiantes embarazadas en un año; pero ahora hay 16 en un solo bimestre, patentando una ligera tendencia alcista que contradice a la Asociación para el Planeamiento de la Familia (APLAFA) que sostiene que la tasa de embarazos se mantiene estable, en comparación a los últimos 20 años.
A pesar de que el estudiantado es asistido por un equipo de médicos, sicólogos, enfermeras y orientadores, el cual imparte clases sobre prevención de embarazo, el resultado ha sido lo contrario, "porque tenemos más embarazos que antes", recalcó la orientadora.
En este sentido, Siria Martínez de Robinsson, trabajadora social de APLAFA, consideró que aun falta mucho por hacer.
"Todavía falta mayor información de la sexualidad en la familia -anotó la trabajadora social-. El tema debe verse con mayor amplitud y hablarles a los niños y a las niñas de su cuerpo sin la necesidad de caer en los modismos, para irlos preparando a los cambios de la adolescencia". La funcionaria advirtió que muchas adolescentes pueden verse infectadas con VIH/SIDA.
En cuanto al problema en sí, Siria Martínez de Robinson, trabajadora social de APLAFA, resumió que se está omitiendo la vulnerabilidad del varón que, por ser hombre, se libra de la responsabilidad que éste tiene para procrear o de asumir responsabilidades frente a una situación que incomoda a la sociedad.
"El problema tiene un enfoque de género, porque cada vez que se habla del tema se refieren exclusivamente a las mujeres, olvidando la responsabilidad que tienen los adultos en embarazar y que, actualmente, se está dando una tendencia de los adolescentes varones embarazando a otras adolescentes", advirtió la trabajadora social.
Para la profesora de orientación Iris Bonny, el asunto es estructural. La aplicación del Código de la Familia excluye la responsabilidad de las autoridades estatales por crear un Instituto Especializado para albergar a las estudiantes embarazadas, las cuales podían contar con mejores condiciones para sobrellevar su situación.
"Hay padres de familia que no ven con buenos ojos que sus hijas, que si reprimen sus deseos sexuales, tengan que convivir con una que no lo hace. Aunque se dice que es discriminación, esto no ocurre en los planteles particulares o privados, porque sencillamente no se admite", sentenció la profesora.
Sin embargo, la situación es tan crítica dentro de los colegios que, incluso, se han detectado casos de intento de abortos dentro de los baños y madres que pretenden practicarle un aborto ilegal a su hija, por el simple hecho de no simpatizar con el padre de la criatura.
"Recuerdo un caso de una estudiante de sexto año que tenía cinco meses de embarazo, cuya madre, que no simpatizaba con el papá, quería quitarle el bebé mediante un aborto clandestino. La denuncia fue puesta por la misma estudiante y la intervención oportuna de los profesores y del personal multidisciplinario se evitó una tragedia", constató la educadora.
También ha habido casos donde se producen situaciones anómalas, como el hecho de que un taxista recoja a una estudiante y esto cuente con el visto bueno de la madre, aun con las observaciones que hacen los profesores encargados de velar por el bienestar de los estudiantes.
"Nuestra realidad nos indica que vivimos en condiciones muy difíciles, no es de extrañar que estas niñas lleven el sustento a su hogar de esta manera. Pero coincidimos en que es un descuido que parte del mismo hogar y de la información deliberada que obtienen de los medios de comunicación", finaliza Bonny.
Un círculo vicioso
Alumnas embarazadas transmiten su experiencia a otras compañeras