Hace tres décadas, un militar anegado en sudor llegó abruptamente a la casa de una consternada madre y le reveló de tajo: "¡Heliodoro Portugal manda a decir que él esta preso en Tocumen, pero que no se preocupe, porque va a salir!".
Esa fue la última referencia que doña Antonia Portugal tuvo de su hijo.
Ahora, un testigo que estaría dispuesto a rendir su testimonio ante las autoridades judiciales, reveló haber sido apresado, por la misma época, en el Cuartel Los Pumas de Tocumen, donde pudo escuchar a un guardia hablar con su "paisano" que se identificó como Heliodoro Portugal.
¿Quién era Heliodoro Portugal? ¿Por qué fue detenido tras el golpe militar de 1968? ¿Por qué fue puesto en libertad y unos meses después secuestrado? ¿Tenían Torrijos y Noriega alguna responsabilidad? ¿Podría estar enterrado en Tocumen? Todas estas interrogantes bullen aún después de 29 años de la desaparición de "Lolo" , como le decían.
Tras el colapso de la dictadura militar, Patria Portugal, la hija de Heliodoro, acudió el 10 de mayo de 1990 a la Fiscalía Primera Superior del Primer Distrito Judicial, para denunciar que su padre había sido secuestrado décadas atrás. El esfuerzo no cuajó, pues las investigaciones no siguieron el curso que los dolientes esperaban.
"Cuesta decirlo pero ese expediente tiene sólo lo que yo aporté, es decir, nunca investigaron nada", reprochó la consternada hija de Heliodoro, cuando deploró el resultado de la endeble investigación que, sin embargo, no le impide decir: "Dentro de mí nunca he perdido la esperanza de poder encontrar por lo menos los restos de mi padre".
REVOLUCIONARIO Y JOVIAL
Heliodoro Portugal nació en un poblado de Calobre llamado Chumico, situado en la provincia de Veraguas. Vino al mundo el 3 de julio de 1933 y desapareció a la edad de 36 años, el 14 de mayo de 1970.
Ya mayor, emigró a la ciudad de Panamá, donde se adiestró en el oficio de tipógrafo, por un lado, y evolucionó en sus inquietudes "idealistas", por el otro. Patria Portugal, su hija, describe a Heliodoro como un "revolucionario", y como un ser humano idealista que "creía en la igualdad para todos".
Pero esa estampa de hombre revolucionario, iba de la mano con una serie de cualidades que otras personas que lo conocieron, coinciden en evocar. Una, por ejemplo, recordó su obsequiosa sonrisa; otra, lo mencionó como una persona jovial, dinámica y desinteresada cuando de auxiliar a su prójimo se trataba.
Patria describe a su padre como una persona de "carácter fuerte", pero a la vez recoge versiones de quienes le refuerzan aquello que también sabe: que él era "cariñoso" y sumamente "amigable". A la vez narra una anécdota que brotó de los sucesos del 9 de enero de 1964 remachando sus convicciones nacionalistas.
Ese y los subsiguientes días, Heliodoro arremolinó los nervios de sus familiares. El se fue "a luchar" y transcurrió una semana antes de que su gente supiese de él, y cuando por fin llegó a casa, lo hizo en un estado de cansancio, suciedad y consternación, pues lloraba mientras lamentaba que "habían matado a sus amigos".
Por entonces ya se encaminaba al mundo su hijo, y prometió que si resultaba un varón, lo llamaría "Nueve de enero", mientras que si la vida lo premiaba con una niña la llamaría "Patria". Hoy su esposa Graciela De León y su hija Patria, celebran entre risas que fuese una niña la que nació, porque si hubiese sido niño, "figúrese".
PRESO Y DESAPARECIDO
Tras el golpe militar de 1968, Portugal cayó el las mazmorras de la Cárcel Modelo. Su hija Patria no ubica la fecha exacta en que fue detenido, pero menciona 1969, en un intento de aproximarse. Ella sí recuerda que cuando nació su hermano (15 de julio de 1969) junto a su madre, lo llevó a la cárcel para que Heliodoro lo conociera.
Patria evoca que por entonces la familia, optó por mudarse a La Pintada, en la provincia de Coclé, donde recuerda que en el arrebol de un atardecer, se aproximaron sus primos para decirle que su padre había llegado. Escéptica, Patria no dio crédito a la novedad, pero su sorpresa se alzó premiada, cuando lo confirmó. Era cierto, ahí estaba su padre.
El encuentro familiar no duró lo que se hubiese querido. En un gran esfuerzo por remontarse treinta años atrás, Patria y su madre, ahora intentaron recordar que fue en los alrededores de la Navidad de 1969, cuando Heliodoro llegó a la Pintada, pues por esa fecha su abuela aun vivía, y ella falleció en enero de 1970.
Tan solo unos meses pudo disfrutar Heliodoro de su familia, porque el 14 de mayo de 1970, cuatro hombres civiles y armados, irrumpieron la tranquilidad de los alrededores del legendario café Coca Cola, descendieron abruptamente de un taxi rojo, y secuestraron a Heliodoro Portugal, quien se resistió en vano ante sus verdugos.
UN AMIGO MISTERIOSO
La esposa de Heliodoro, Graciela de León, narró que tras el secuestro de Heliodoro, ella pudo entablar contacto con una señora (a quien hoy no identifica) que por entonces trabajaba en un puesto de revistas en Santa Ana. Ella observó todo.
Cuenta la señora Graciela que cuando su esposo fue plagiado, otra persona lo acompañaba. "Había un amigo que estaba hablando con él, pero no sabemos quién era", dijo la consorte del revolucionario de Calobre, antes de mencionar que él sostenía una estrecha amistad con un señor de nombre Marcos Pérez Herrera.
Cuando Heliodoro fue secuestrado, ella se apresuró a hablar con Marcos Pérez Herrera, debido a que ellos se frecuentaban (incluso desayunaban juntos en un café frente a la Iglesia de la Merced), pero según su versión, él dijo no saber qué había ocurrido. Esto nunca ha terminado de convencer a Graciela.
Patria Portugal, su hija, tampoco está muy contenta con la versión de Pérez Herrera. Ella recuerda que cuando interpuso la denuncia en 1990, ese señor fue llamado por la Fiscalía y él "negó conocer a mi mamá".
SE IBAN A ENCONTRAR
El día en que secuestraron a Heliodoro, Marcos Pérez Herrera, se aprestaba a conversar con él. Así lo dio a conocer en una entrevista que accedió a conceder, y en la que siguió sosteniendo desconocer la suerte final de Heliodoro Portugal.
Pérez Herrera, quien admitió ser primo hermano de Omar Torrijos, rompió el silencio y aseguró haber acordado encontrarse en el Café Coca Cola a determinada hora, con Heliodoro, pero que éste no acudió al encuentro. Por ello, aseguró Pérez Herrera, optó por encaminar sus pasos a otro café frente a la Iglesia de la Merced.
Tras ese hecho el entrevistado evocó que corrió "el rumor de que a Heliodoro lo habían secuestrado, que lo habían cargado en peso y que lo habían metido en un taxi para ser conducido por la Avenida A". El entrevistado rememoró que Heliodoro y él se conocían de algún tiempo atrás.
Aunque ya Pérez Herrera había oído hablar de Heliodoro, no fue sino hasta el día en que ambos cayeron presos, cuando se conocieron en la Cárcel Modelo, y brotó una amistad que llegó a tal punto que Heliodoro le manifestó su deseo por entablar una relación de compadrazgo, es decir, quería que la bautizara su hijo.
MILITARES LO NEGARON
Aunque no fue mucho lo que lograron, siete años debieron transcurrir para que un organismo de investigación serio, intentara saber lo que ocurrió con Heliodoro. En 1977, estuvieron en Panamá representantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA que rindió un informe posterior en junio de 1978.
Los delegados preguntaron, entre varios otros, por el caso de Heliodoro Portugal. El gobierno militar de entonces respondió aceptando que lo pudo "identificar", pero informó que "no conocía su paradero". El gobierno calificó además a Portugal como "miembro destacado del Partido Comunista de Panamá", versión que otros no comparten.
Conforme a lo que el gobierno militar dijo a la Comisión, Heliodoro Portugal no tenía requerimientos de investigación, no registraba antecedentes y se desconocía su paradero, afirmación ésta que podría hoy estar camino al despeñadero, si se confirma que Heliodoro permaneció en el Cuartel de Tocumen tras su secuestro.
GUARDIAS QUEMAN FINCA
No se ha logrado precisar la fecha del hecho, pero una finca de Heliodoro Portugal, fue devastada por un incendio provocado por la Guardia Nacional.
Pérez Herrera dijo que un día acompañaba a Portugal en Calobre donde le mostró un cafetal desolado, y le confió que el mismo le pertenecía, pero que había sido consumido por las llamas gracias al "fulo Araúz", jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), el mismo que "después sacaron del Estado Mayor".
"Yo le dije eso a Omar Torrijos y él me respondió que ellos le habían pagado el cafetal", reveló Marcos Pérez Herrera. Enseguida se le preguntó si a su juicio ello significaba que Omar Torrijos confesaba de alguna manera que la Guardia Nacional le había quemado ese cafetal, y respondió que "sí, pero que se lo habían pagado". Sin embargo, no se ha confirmado tal pago.
La versión de la hija y de la esposa de Heliodoro se fundamenta en el testimonio de un ex juez, quien, por guiño del destino, pudo narrar algo del hecho. Patria Portugal, cuenta que Heliodoro había comprado una "finca de café" en lugar llamado La Yeguada de Calobre, donde se mantenían unos animales útiles para bajar el café.
Un hermano de Patria se dedicaba a conducir un taxi, y un día halado por la casualidad, fue abordado por un hombre con quien entabló conversación.
Cuando el pasajero supo de su identidad le dijo que por el tiempo en que Heliodoro desapareció, él fungía como juez en Calobre y recuerda cuando "bajaron las mulas para la Corregiduría".
"Le quemaron todo y la Guardia se tomó el terreno", dijo el hombre que en otros tiempos ostentó una magistratura en Calobre, y cuya identidad hoy en día se desconoce.
TORRIJOS Y NORIEGA
Marcos Pérez Herrera dijo haber preguntado por la suerte de Heliodoro directamente ante Omar Torrijos, su primo hermano, y ante el entonces jefe del G-2, Manuel A. Noriega.
Según Pérez Herrera, cuando corrió el rumor de que el taxi donde se secuestró a Heliodoro se dirigió hacia la Avenida A, él tomó al día siguiente una decisión. "Por eso fue que yo me atreví a ir al G-2 a preguntar por él, porque pensaba que si estaba preso iba a ir para allá para el Cuartel", dijo Pérez Herrera.
"Allá lo que me dijeron fue que si tú sabes algo me avisas", siguió narrando antes de ser inquirido acerca de la identidad de quién le había dicho eso. "Fue Noriega", contestó.
Sabiéndose que Pérez Herrera fue primo hermano de Omar Torrijos, se le preguntó entonces si se le ocurrió alguna vez emplazar al jefe militar, acerca de la suerte de Heliodoro Portugal, a lo que Pérez Herrera respondió afirmativamente. "Sí le pregunté y me dijo que no sabía de eso, que le preguntara a Noriega", acotó.
Pérez Herrera se esforzó por absolver de responsabilidad al dictador Omar Torrijos por la desaparición de Portugal, diciendo que "entre ellos no había enemistad" y más bien ambos se guardaban algún "aprecio", a lo que se le preguntó entonces si ello era así por qué Heliodoro fue arrestado tras el golpe militar de 1968.
Simplemente respondió que él mismo, siendo primo hermano de Torrijos, fue apresado y enviado al exilio después por Boris Martínez.
A Pérez Herrera también se le inquirió si no le parecía dudoso o extraño el hecho de que Torrijos apreciara a Heliodoro, por un lado, y controlara todo el poder en el país, por el otro, pero no hubiese hecho algo por ayudar a saber qué le ocurrió, a lo que Pérez Herrera contestó: "Bueno, sí parece extraño".
GUARDIA DE TOCUMEN
¿Supieron Noriega y Torrijos acerca del secuestro de Heliodoro Portugal? Si se confirma que el plagiado revolucionario fue conducido al Cuartel de los Pumas en Tocumen, una respuesta afirmativa resultará bastante probable.
Contaba la madre de Heliodoro que un mes después de la desaparición de su hijo en mayo de 1970, un guardia se presentó con un recado a eso de las 4 de la tarde, frente a su casa en El Chorrillo. "¡Heliodoro Portugal manda a decir que él esta preso en Tocumen, pero que no se preocupe, porque va a salir!", atinó a decir el uniformado.
Ahora, y a casi treinta años de tal versión, una persona quien prefirió mantener por el momento la reserva de su identidad, reveló haber permanecido recluido en el Cuartel de los Pumas de Tocumen, durante algunos días. Allí se le castigó esposado y vendado, mientras se le aplicaron una serie de torturas.
La fuente, quien dijo que en su momento estaría dispuesta a rendir un testimonio ante las autoridades judiciales, evocó que un día mientras permanecía detenido, escuchó a otra persona que también había sido capturada y recluida en el mismo Cuartel. Esta persona hablaba con un guardia oriundo del mismo poblado de su interlocutor.
Aunque nunca pudo verlos porque se le mantenía vendado, el informante dijo que sí logró escuchar a su compañero de infortunio cuando se identificó como Heliodoro Portugal y coincidió con el guardia con quien conversaba, en que ambos eran de Calobre. El informante dijo haber permanecido detenido unos días en octubre de 1970.