Felipe De León, un testigo que se encontraba en el área, narró como al momento de ocurrir la tragedia funcionaban los dos carriles que iban hacia la ciudad.
Dijo que el conductor del colegial no podía girar hacia la izquierda y tampoco se percató de que el camión con cemento rebasaba un bus de Chilibre, que estaba en la parada. Al cruzar el colegial hacia la Boyd Roosvelt fue impactado. De León sostiene que el policía de Tránsito que estaba en la entrada de Gonzalillo, no advirtió, ni realizó señal alguna al colegial.
En igual zozobra estaba Francisca Núñez, abuela de los estudiantes Jonathan Ortega y Denia Rodríguez, quienes fueron atendidos por médicos del Hospital Nacional.
Francisca se paseaba de un lado a otro, sentía temor pues no sabía el estado anímico de sus nietos a quienes desde niños crió. Jonathan y Denia son primos, y ayer era su primer viaje en el colegial en el cual casi pierden la vida.
Ambos jóvenes, de 12 años, estaban emocionados pues compartirían el bus colegial que los llevarían a la escuela y regresarían a su residencia en Las Cumbres.
"Imagínese como me siento si ellos son como mis hijos, desde muy pequeños me he dedicado a cuidarlos", dijo Francisca luego de recibir la noticia de que sus nietos ya estaban estables.
Un café calmaba a Francisca y también a Walter Aguilar, tío de los estudiantes, quienes en unos días podrán regresar a su casa.
Ellos como otros familiares se informaron del accidente a través de los noticieros matutinos.
Lo mismo le ocurrió a los familiares de Carlos Sierra, conductor del busito. La esposa no podía creer lo que estaba pasando y menos cuando en dos años de manejar este colegial no había sufrido ningún accidente.
"El es un hombre responsable y el busito es de la familia, gracias a Dios se encuentra estable", dijo Gladys de Sierra.
Todos decían que los estudiantes y Carlos "habían vuelto a nacer".
En términos generales, el sistema de buses colegiales en Panamá está "bastante organizado", expresó ayer el director de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), Severino Mejía.
De acuerdo con Mejía, este sistema a pesar de ser público ha sido muy poco tratado, por lo cual se analiza la posibilidad elaborar una reglamentación especial, principalmente por la clase de usuarios que utiliza este servicio.
El director de la ATTT instó a los padres de familia a que estén pendientes de quién es la persona a la que le confían sus hijos.
En la ciudad capital circulan cerca de 3, 500 buses colegiales.