A SUS 90 años, César Torres todavía es el encargado de llevar a su casa el sustento económico.
Él, quien vive con una de sus hijas y su nieta en la avenida Ancón, en el corregimiento de Santa Ana, se dedica a transportar mercancías y personas con su canoa desde la orilla hasta los botes anclados en el muelle fiscal.
La canoa fue comprada hace muchos años en la isla de Taboga. Le costó B/.300.
Su labor inicia desde las 7: 00 a.m. hasta las 4: 00 p.m.
Por cada persona que transporta cobra B/.0.25, con lo que al día reúne alrededor de B/.15 que le sirven para comprar comida.
Y es que precisamente Torres nació en la paradisíaca isla de Taboga, pero llegó a Panamá a los cinco años.
Desde muy joven se dedicó a realizar diferentes oficios, lo que incluyó el ser cantinero.
También trabajó en una empresa dedicada a la fabricación de jabones.
Uno de sus tareas más difíciles fue la de cortador de herbazales, pues lo hacía "a punta de machete", como contó.
Hoy sólo le pide a Dios salud para continuar con sus labores en el muelle fiscal, localizado en la entrada del corregimiento de San Felipe.
Durante las horas del día, el muelle se convierte en un mundo aparte donde muchas personas, en su mayoría hombres, luchan por ganar dinero realizando diferentes actividades.
Algunos transportan la mercancía hasta los botes, mientras que otros zarpan hacia el mar con el objetivo de pescar mariscos para la venta.
Hay quienes llevan en sus embarcaciones, pasajeros hacia diferentes islas ubicadas en el litoral Pacífico.
En las inmediaciones de este sitio se observan algunas fondas dedicadas al expendio de alimentos y hasta una enorme caseta donde venden animales de corral como gallinas, palominos, gallinas guineas, entre otras aves.
Pero, el ambiente aunque pasen los años. continúa igual.
Los desperdicios se observan por diferentes partes. La mayoría son neumáticos.
Y como si fuera poco, los gallinazos vuelan alrededor de las antiguas estructuras de este muelle que alberga gran cantidad de embarcaciones.
Además, los indigentes también han encontrado en este sitio.
En sus inicios, el muelle fiscal se utilizaba principalmente para el comercio de productos agrícolas y forestales.
En 1974, el muelle fiscal pasó a manos de la Autoridad Portuaria de Panamá.
Hoy día, la función del muelle fiscal es, primordialmente, dar el servicio de transporte a los habitantes de Darién y del Archipiélago de Las Perlas.
Un día en el muelle fiscal
Muchos hombres trabajan incansablemente en este lugar de tanta historia.