En diciembre de 2006 y en víspera de la fiesta de Navidad, el gobierno de Martín Torrijos le entregó a la empresa Ideal Panamá, del multimillonario Carlos Slim, la concesión para construir una hidroeléctrica en Chiriquí, de 59 megavatios. Torrijos recibía a cada momento favores del empresario, entre ellos el uso de su jet privado para viajar a Italia. Lo que Slim nunca imaginó fue que años más tarde perdería esos derechos. Esto se debió a que el gobierno de Torrijos forzó la anulación de la concesión de 2003 para favorecer a Slim. La persona detrás de la concesión original era Julio Lisac, que nunca descansó en reclamar sus derechos hasta que la Corte en noviembre de 2009 falló a su favor. La Corte estableció como nula la resolución del Gobierno que anulaba la primera concesión por supuesto incumplimiento en el plan de inversión. El fallo estableció que fue el Gobierno que no permitió que las inversiones comenzaran.