LA FRONTERA Costa Rica-Panamá se ha convertido en una zona para las actividades ilícitas tales como el tráfico ilegal de armas de guerra, drogas y automóviles hurtados. Estos son los principales problemas fronterizos de ambas naciones, debido a la existencia de más de un centenar de trochas o pasos clandestinos, que se encuentran en las zonas próximas a las poblaciones de Cuervito, Río Sereno, Paso Canoa, Puente Amarillo, Puerto Armuelles, y, en menor medida, pero no menos importante, en Bocas del Toro.
El incremento del tráfico ilícito de armas por esta área se debe a los remanentes de los conflictos internos de la década de los ochenta en Nicaragua, Honduras y El Salvador. La introducción a Panamá se realiza por la frontera con Costa Rica.
Las armas de guerra son intercambiadas por drogas ilícitas, casi siempre cocaína, y están dirigidas a grupos insurgentes de Colombia, tales como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército Popular (FARC-EP), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y los paramilitares.
Las armas de bajo calibre que más comúnmente se trafican son pistola calibre 38, la de 9 milímetros, la 357, la 45, entre otras; mientras que entre las de grueso calibre tenemos los fusiles de guerra AK-47, los RPG, las ametralladoras mini-Uzi, las ametralladoras Uzis, escopetas de diferentes calibres, recortadas y largas, además de granadas de fragmentación y municiones para las armas.
Lar armas más cotizadas y demandadas por las fuerzas irregulares de Colombia son los misiles tierra tipo SAM-7 y SAM-14, debido a que tienen la capacidad de derribar a los helicópteros o aviones que realizan vuelos de baja altura.
Las armas proceden de depósitos no determinados en Nicaragua, supuestamente bajo el control de grupos armados bajo la influencia de células relacionadas con las fuerzas sandinistas, quienes disponen de fusiles AK-47. Estas organizaciones están íntimamente ligadas a las que operan desde Chiriquí a Costa Rica.
Las autoridades consideran que la situación en la frontera plantea un grave problema de seguridad pública por el control de armas, específicamente en la frontera "tico-panameña", incluyendo la seguridad regional de Centroamérica.
Se estima que hay 1.6 millón de armas de fuego en América Central, de las cuales más de 500,000 están ilegalmente registradas.
Este tráfico conlleva al aumento de la violencia entre bandas locales y regionales por el control del mercado.
En el 2003 se decomisaron 463 fusiles y lanza granadas y otras armas de guerra. También, más de 200,000 municiones.
(ver ilustración en la página A3 de nuestro diario impreso)
Un grave problema de seguridad pública
Se enfatiza en la necesidad de promover un proyecto que incluya a todo el Istmo, ya que este es un problema internacional y de violencia social.