PESE A los problemas y las condiciones en que vive la familia Fuller, su hijo Serafín es un ejemplo de joven, ya que trabaja medio tiempo y con sacrificio asistía a la escuela Ángel Rubio, en donde recientemente se graduó de tercer año.
En un principio trabajaba en Empresas Toledano empacando cajitas para hamburguesas y otras en donde le pagaban 0. 10 centésimos por cada una y un dólar por bulto, y había días en que ganaba hasta B/.8.00 por día, dijo Serafín Jr.
Actualmente el alma caritativa de Augusto Samuel Boyd le dio un trabajo para limpiar los alrededores de la empresa por B/.20.00 semanales, dinero que se ha convertido en una gran entrada para ayudar a su padre quien es jubilado de la Dirección General para el Desarrollo de la Comunidad (DIGEDECOM), del Ministerio de Gobierno y Justicia.
El joven dijo que su madre se fue hace cuatro años, y su hermana pequeña y él se quedaron con su papá porque lo necesitan, pero la hermana se fue con su mamá hace unos meses.
Para los recuerdos y la conversación esta anuente el amigo Fuller, a tal punto que nos contó que Omar Torrijos le decía: "Tito, no te preocupes que en este país todo lo vamos a arreglar".
Pero de repente Fuller se levantó de la silla y entró a su casita de zinc y dijo: la libertad se consigue luchando con la frente en alta, con honradez y amor a esta patria.
Para luego enseñarnos en el terreno, una letrina y un baño improvisado en mal estado, así como las tierras en donde siempre le ha gustado sembrar.
Fuller, de manera muy emotiva comentó que vive pobremente, pero no le importa porque cuando muera no se lleva nada. "Sólo quedan las obras que ayudé a construir, dijo refiriéndose a aquellas que construyó cuando trabajaba en la DIGEDECOM.
Recordó que esa tierra que estábamos pisando tenía sudor y sangre producto de una vida llena de sacrificio y trabajo.
No dudó en volver a intentar contarnos otra historia, y antes de despedirse de forma muy cortés nos abrió la puerta y nos dio la bendición en nombre del padre, el hijo y el Espirítu Santo.