Nación

Un hogar para los niños

Más de 40 niños viven como hermanos en un orfelinato que requiere ayuda.


LOS NIÑOS son el regalo más grande con el que Dios puede bendecir a una familia.
Sin embargo, hay muchos casos en los que por circunstancias de la vida, los niños son separados de su entorno familiar, para reubicarlos en casas, que más que un albergue son un sitio rodeado de especialistas, que les brindan amor, comprensión y educación, para que puedan salir adelante.
Uno de estos sitios es Casa Hogar Las Américas, ubicada en el sector 3 de Las Mañanitas.
Este hogar tiene más de 7 años de haberse concebido para tratar con niños que son remitidos por las autoridades por diferentes casos y que necesitan de mucho amor, para que puedan ser buenas personas en la vida.
Miguel Castillo y Esperanza de Castillo, fue la pareja seleccionada por la Iglesia de Cristo, para cuidar de los infantes, y hasta el momento ha sido satisfactorio para ellos convivir con niños de diferentes edades, y convertirse en los padres sustitutos de nada más y nada menos que de 46 infantes.
Miguel informó que comenzaron en mayo de 1998, con cuatro niños, y debido a la popularidad que fueron tomando los juzgados decidieron remitirles más niños.
Los infantes que se encuentran allí son por diversas situaciones como por abandono, extrema pobreza, maltrato familiar, además de casos legales, como por ejemplo, aquellos que sus padres se encuentran en la cárcel por actos indebidos.
Agregó que la niña más pequeña que tenían, porque fue entregada a su abuela, contaba con 1 año y cuatro meses de edad, y la más grande actualmente tiene 18 años de edad.
Allí residen niños provenientes de distintos puntos del país, específicamente de la ciudad capital, de Tocumen, Chiriquí, Santiago y otras áreas.
Miguel Castillo señaló que su familia siempre lo ha apoyado en este proyecto de Dios, hoy en día cuenta con cuatro hijos grandes, que lo ayudan con la atención de los niños.
Dijo que Dios lo premió con la vocación para atender y brindarle ese cariño que necesitan, incluso el momento más difícil para ellos es cuando son entregados a sus familiares, pues recalcó que es muy duro porque se acostumbran y los llegan a ver como sus propios hijos.
Por su parte, Esperanza de Castillo, da gracias a Dios por darle la paciencia y la satisfacción de haber hecho un buen trabajo, además de que se siente muy feliz de estar rodeada todos los días de niños, de quienes a diario aprende algo nuevo, y recibe mucho amor además de darlo.
Esperanza con lágrimas en los ojos contó que la entrega de tres de sus hijos a sus familiares, fueron momentos muy duros para ella, pues siente como si le hubiesen desprendido parte de su propia vida, porque se encariña con ellos.


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189018
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América