En vista que estamos en la postrimería de la campaña electoral en vías de alcanzar el poder público, valga la pena recordar a los que triunfen en este torneo, que han de manejar el destino de la nación durante el próximo quinquenio, el cumplimiento de las promesas hechas durante su proselitismo político. La patria espera de ellos, que no sean las mismas de siempre, las cuales han quedado grabadas en el ambiente, pero aún siguen a la espera de ser cumplidas. La patria le implora a los ganadores de ese evento electoral, que Panamá es de todos los panameños, sin distingo de clases. Que no debe existir egoísmo, despecho, revanchismo ni creer que los demás panameños deben ser ignorados y menospreciados. Saber que su primer compromiso lo tienen con la nación, los pueblos rurales y su población, que son los que verdaderamente trabajan para la patria a base de sacrificios tanto físico como económico con los bancos. Que su atención no sea sólo para sus asesores y manzanillos políticos, que sólo andan buscando recuperar el dinero invertido mediante acciones deshonestas a costas del Estado con el aval de los gobiernos de turno. El antagonismo político debe quedar atrás y saber que todos somos panameños y todos estamos obligados patrióticamente a luchar por su bienestar dentro de nuestras capacidades. A la patria le esperan dos grandes acontecimientos para la Historia que todos debemos compartir sin distingo de clases ideológicas, políticas y sociales. La entrega formal del Canal de Panamá a nuestra nación y el glorioso centenario de nuestra independencia nacional, tenemos que honrarla dentro de un ambiente de unión y coherencia para la imagen entre propios y extraños. La cultura política y patriótica de nosotros los panameños consiste en olvidar las diferencias personales y políticas y poner al servicio de la patria nuestras capacidades profesionales, intelectuales, culturales, artísticas y deportivas para su buena imagen y prestigio.