Nación

Un oficio poco común

El "bartending" está acaparando, cada vez más, la atención de los jóvenes panameños.


JOANA Barría, de 21 años, es una joven diferente. Eligió como segunda profesión, el "bartending", que es el arte de preparar tragos y cócteles, lo que exige además de creatividad, adiestramiento.
Barría es licenciada en Turismo y Hotelería, pero sentía que había algo más que quería aprender.
Fue entonces cuando se inscribió en la Escuela de Bartending del Cangrejo.
Una mezcla de creatividad, movilidad, pasión, ritmo y amor por el arte, así se puede definir el "bartending" , una actividad iniciada en los años 80 por John "Jimmy" Bonding, en Estados Unidos.
En Panamá, esta actividad cobra vida entre hombres y mujeres que tienen el gusto de preparar tragos y realizarles decoraciones para complacer al público, que se divierte observando sus audaces movimientos.
Joana cuenta que su entrenamiento fue de un mes y medio, pues tenía mucho interés por aprender.
Pese a que su especialidad es la Hotelería, Joana nunca ha trabajado en un hotel. Ella tiene experiencia en aviación y domina varios idiomas.
De acuerdo con esta joven, lo gratificante del trabajo es que conoces mucha gente, pero la parte negativa son las propinas, pues dependen del día y del movimiento comercial.
No sólo eso, los horarios también complican este oficio, por lo son más los hombres que las mujeres que lo realizan.
Justamente este último punto es el que más motiva a Joana, quien lo ve como un reto.
Franco Luis, un bartender con más de 15 años de experiencia es el encargado de instruir a los estudiantes en esta escuela que pertenece a la compañía Flair Pro Bar Movil, dedicada a capacitar a jóvenes entre los 18 a 25 años de edad.
Según Luis, quien inició la profesión en Isla Margarita, en Venezuela, la preparación de un estudiante requiere de teoría y práctica.
Los movimientos se realizan con botellas especiales, pero cuando se está en el bar, se hacen con botellas de vidrio, pues el piso de estos sitios tiene planchas de goma que evitan que las botellas se quiebren al caerse.
Lo que se trata es de crear una nueva generación de bartenders, de acuerdo a la época. "Aquí nos preocupamos de que los jóvenes salgan bien capacitados y demuestren un buen servicio a los clientes", indicó Luis.
Las clases son personalizadas y sin fines de lucro. Por el momento sólo tienen cuatro alumnos, quienes escogen los horarios para practicar. Al salir y trabajar en un determinado bar, pueden ganar hasta B/.100 por noche.
  • Las discotecas son uno de los sitios preferidos de los jóvenes los fines de semana.

  • Los turistas también buscan estos lugares, así como los casinos y restaurantes.

  • Hasta noviembre de 2005 Panamá había recibido 893 mil 168 visitantes. Algunos optaban por las playas y otros simplemente por el renovado Casco Antiguo de la ciudad.


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232390
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América