“Al igual que cualquier otra adicción, la ludopatía genera al adicto, problemas con su familia, su empleo, sus amistades, su salud y todo su entorno personal.
Hay básicamente dos tipos de jugadores: el que juega como una actividad recreativa y puede decir, hasta aquí y quienes no saben cuándo parar. El problema real está en las personas que no pueden definir cuándo es el momento de hacer el alto y piensan que la próxima jugada es la suya.
Creen que su momento está por llegar, pero ese momento nunca llega, hasta que se dan cuenta que han perdido todo lo que tenían y que incluso habían pedido prestado”.