Nación

Un recorrido por 20 paradas fantasmas

El servicio de transporte de Pueblo Nuevo a paso de tortuga.


ME LEVANTÉ de mi cama dispuesto a trasladarme a la ciudad para realizar las labores del día, así que me arregle y salí de mi morada a las 6:00 de la mañana.
Los buses de Pueblo Nuevo y Villa Rica tienen su piquera en la parte de atrás del supercentro comercial La Gran Estación en San Miguelito, así que cuando llegué al lugar, me ubiqué en la fila corta que había que hacer para esperar el colectivo.
Al subir al autobús observé gran parte de las sillas deterioradas y rayadas, muchas de ellas por estudiantes. La llanta de repuesto ha sido colocada en una de las sillas de la parte de atrás del autobús y el conductor está lleno de canas y es bastante mayor.
Al parecer nada ha cambiado en el servicio de transporte de Pueblo y Villa Rica. Los representantes suben y bajan, pero el servicio de transporte sigue en decadencia. Si esto sigue así no pasará mucho tiempo para que se extinga por completo, pensé.
Las horas en las que estos colectivos recogen más personas son de 6:00 a 7:00 de la mañana y al mediodía. El resto del día estos buses solo llevan entre 6 y 14 personas a la ciudad, expresan los residentes del lugar.
Las unidades están en uso hasta las 5:30 de la tarde y pasan cada 20 minutos de lunes a viernes y cada, 30 minutos los sábados. Los domingos no se ofrece el servicio.
Es por ello que el sistema de transporte de Villa Rica - Chorrillo "es uno de los más deficientes en toda la ciudad". Solamente el transporte de Bethania lo supera, comentan los residentes.
Cuando me senté en las sillas y el bus partió del lugar, me encontré ante otro problema de estos colectivos: la velocidad.
Los taxistas y otros conductores le llaman a estos buses "las tortugas", debido a que obstruyen el paso vehicular con su lento andar.
Debido a su excesiva lentitud y sus constantes paradas me comencé a ofuscar un poco. Detesto esperar y perder el tiempo; sin embargo, traté de tranquilizarme pensando en que no tenía apuro en llegar a mi destino. Los ciudadanos esperan este colectivo en las paradas fantasmas, que no son más que lugares que no han sido reglamentados por la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) para que el autobús se detenga. En todo el recorrido solo observé siete u ocho paradas con casetas (oficiales); sin embargo, el autobús desde el lugar de partida hasta mi lugar de destino se detuvo veinte veces.
En el bus había ocho personas cuando partió, pero en vía España estaba a la mitad de su capacidad.
Es allá en la ciudad donde ellos recogen un poco más de personas, pero aun así los pobladores no esperan mucho estos autobuses debido a que demoran mucho tiempo en pasar por las paradas y no son muchos.
Espero, por el bien de la comunidad, que las autoridades presten más atención a los buses del lugar. Este servicio morirá inevitablemente si no se hace algo pronto.
Por lo pronto, al acercarme a mi parada, saqué el dinero del bolsillo, me acerqué al conductor y lo deposité en su mano. Al bajarme, miré por última vez al chofer y al irse alejando el colectivo vi por última vez la llanta de repuesto colocada en la parte posterior.


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192456
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América