E l carácter de intimidad que hoy atribuimos a la recámara es el producto de una transformación de las costumbres y usos sociales, iniciada en el siglo XVII. Anteriormente, la organización de la casa era distinta a la actual: un único ambiente con pocos muebles, dominado por la presencia de una cama con dosel (techo de madera cubierto de tela y sostenido por columnas que se pone encima de ciertas camas). Este tipo de mueble , cerrándose, constituía una especie de "cuarto dentro del cuarto", para cuidar el descanso de otras actividades que se desarrollaban en el mismo ambiente.
Un dormitorio, era un lujo que podían permitirse sólo los nobles, mientras que en los hogares tradicionales la zona de noche se encontraba en una esquina, dentro de la única gran habitación disponible. Para las clases más pobres, las camas estaban hechas por colchones de paja apoyados directamente en el suelo, o por grandes cajas rellenas de musgo sobre las que dormía una familia entera.
En la actualidad por lo general, es nuestro refugio en el hogar. Y para muchos es el sitio en la casa donde más tiempo pasamos. Y a diferencia de una habitación de hotel, o un dormitorio para invitados, que debe tener un diseño que resulta cómodo y atractivo a todo el mundo, nuestro dormitorio es nuestro, por lo que puede ser un reflejo de nuestro gusto y estilo particular.
Crear zonas distintas Para que el dormitorio sea un auténtico refugio, se deben crear distintas zonas dentro de la misma habitación.
- Una zona para dormir (la cama)
- Otra para leer (sillón), trabajar (un escritorio),
- Asearse (cuarto de baño),
- Guardar ropa y otras pertenencias (armario) e incluso una zona donde podemos tomar algo (una pequeña nevera o un calentador de agua y unas bolsitas de té e infusiones).
Se puede diseñar un dormitorio siguiendo estas reglas, incluso si es pequeño. Lo importante es decidir qué actividades queremos realizar en el dormitorio (además de dormir) y planear el espacio en función de ello.
Elegir una buena cama.
La pieza más importante, sin duda, de cualquier dormitorio es la cama y por esto no debemos escatimar gastos en el momento de elegirla. Compre la mejor cama que pueda porque es una inversión y durante mucho tiempo su descanso y bienestar muscular dependerán de ella. Elegir también una almohada de buena calidad. Comprar también, si es posible, ropa de cama de primera: un buen edredón nórdico con fundas y sábanas de hilo o algodón.
Y hacer una cabecera para darle un toque personal. Si además añadimos unos cojines, daremos un toque de lujo y comodidad.
En el momento de elegir el sitio para la cama, procure colocarla en un sitio ventilado, pero alejada de posibles corrientes de aire.
El dormitorio refleja sus gustos y hábitos. Al diseñarlo, recuerde que además del descanso puedes utilizarlo para ejercitarte, trabajar, leer, etc. Sin importar el estilo, siempre deberá tener la posibilidad de contribuir al "relax".