Un tercio de los nacimientos al año que se registran en Panamá no están planificados.
Ello de un total de 70,000, que es la cifra que maneja el Instituto de Estadística y Censo de la Contraloría de la República entre los años 2007 y 2011.
La información es sustentada por Jorge Jesús Rodríguez, director general del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud (Minsa). Aunque reconoce que la población toma conciencia de la planificación familiar a través de los métodos anticonceptivos, explica que hay una porción que no.
Un aproximado de 23,000 nacimientos por año son de los que ocurren porque no se empleó algún método de planificación, destaca el médico.
La pastilla sigue siendo el método anticonceptivo más utilizado por las mujeres.
Por falta de conocimiento de los métodos, Evelyn –quien ya luce un vientre pesado y unas piernas hinchadas por la retención de líquidos– relata que, con 21 años y a solo un mes para dar a luz, no planificó su embarazo, sin embargo, ella no califica esto como un embarazo no deseado.
En una de las clínicas de la Asociación Panameña para el Planeamiento de la Familia (Aplafa) está la joven esperando al médico para dar continuidad a su control de embarazo.
Dentro de un mes espera conocer a su primogénito, un varoncito que ha entrado en su vida como “un regalo”.
Su historia es un reflejo de que aún hace falta la difusión del uso de los métodos para planificación familiar. Aunque está feliz por la llegada de su criatura, relata que es poca la información que conoce sobre el uso de anticonceptivos y que en la escuela escuchó “una o dos charlas”.
Durante 2012, el registro estadístico del Ministerio de Salud reveló que la Cobertura de Atención en Planificación Familiar contabilizó en total 55,375 citas nuevas ese año. Un año antes se registró una cifra similar, de 55,361 consultas nuevas.
Si para Evelyn, una primeriza que luce cutis y semblante saludables y reside en el área urbana, la información de la planificación está alejada, en las áreas rurales y las comarcas hay menos acceso, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva realizada por el Instituto Conmemorativo Gorgas en 2009.
El registro de atención y repartición de métodos anticonceptivos que Aplafa mantiene de los últimos cinco años revela que durante 2012 fueron entregadas 5,535 píldoras anticonceptivas orales, con lo que lidera el abanico de opciones que sirven para prevenir embarazos antes de tiempo.
Con respecto a los cuatro años anteriores, la entrega de estos medicamentos es cada vez más amplia.
En segundo lugar como método anticonceptivo más utilizado están los preservativos o condones, que pertenecen al grupo de métodos de “barrera”.
Durante 2012, Aplafa entregó 3,889 unidades de preservativos y para 2011 solo 1,663.
En tercer lugar figuran los dispositivos intrauterinos, como la T de cobre, seguido por las inyecciones que provocan una reacción química dentro del útero que impide las condiciones para que se implante el óvulo fecundado (ver gráfica).
Todos los métodos anticonceptivos pueden tener un rango de fallas y efectos secundarios.
A pesar de los límites que tiene el acceso a ese conocimiento del control de embarazos, la especialista en ginecoobstetricia Liriela Him considera que poco a poco, al menos desde su experiencia en Aplafa, ha sido testigo de como aumentó la concienciación sobre el uso de métodos de planificación familiar.
“Ya hay madres que traen a sus hijas para que conozcan los métodos de anticoncepción. Nos ocupamos de explicarles a los adolescentes que el método más eficaz durante esa etapa es la abstinencia, porque sus cuerpos están en una transición hacia la etapa adulta”, cuenta.
Him asegura que los métodos de anticoncepción varían de acuerdo a la condición de salud y es una responsabilidad que recae sobre todo en las mujeres.
Solamente los preservativos (método de barrera) y la vasectomía (método permanente) están dirigidos específicamente a los hombres, el resto es de uso femenino, como los anticonceptivos orales, inyecciones y dispositivos intrauterinos.
“Todos son efectivos, pero todos tienen un rango de fallas”, explica Him, quien señala que esto depende de la clase de método utilizado y en el caso específico de los anticonceptivos orales, de la disciplina con que sean tomados.
Para los hombres los anticonceptivos son más limitados, según especialistas.
Algunas aproximaciones que existen en Panamá sobre el tema de salud sexual y reproductiva están contenidas en la Encuesta de Salud Sexual y Reproductiva (Enasser) con una muestra nacional de 8,644 hombres y mujeres que respondieron sobre sus costumbres sexuales.
Este documento reveló que solo el 50.3% de las mujeres entre 20 y 24 años utilizó algún método de planificación familiar. Y el 38.9% en el grupo de edad de 15 a 19 años utilizó un método para planificar.
“La planificación familiar es importante porque impacta en todo, social y también en las políticas de Estado”, aseguró Him.
Evelyn, una de las pacientes de Aplafa, reconoce que la planificación es importante, no obstante sugiere que haya una mayor difusión de los métodos. Ella sale del recinto tras comentar con visible emoción que en su caso fue una mezcla de alegría y susto, aunque no es así la misma experiencia para otras mujeres.
Actualmente, la educación sexual en Panamá no es enseñada como una asignatura, sino que su contenido es integrado a algunas materias, ello, pese a que hay sectores que exigen que se cree esta asignatura.