Nación

Una alternativa en los adictos


SIN DUDA, los pacientes adictos no pueden decir "no" al tratamiento antiretroviral, pues de no ser tratados su progresión es más rápida, según el infectólogo Alfredo Cantón.
El especialista, quien es uno de los galenos encargados de la atención de este tipo de pacientes asegurados, explicó que es mejor tener a estas personas en tratamiento, aunque sea de forma irregular.
Asegura que el adicto puede tener otras complicaciones al desarrollar enfermedades oportunistas y como muchas veces no tiene hogar, toma mal los medicamentos y los suspende y el problema de la triple terapia es que al suspenderla puede haber una resistencia del medicamento y las cepas se vuelven resistentes, advirtió. Pero las buenas noticias para Panamá son que la experiencia de Cantón en España demuestra que a diferencia de allá, el adicto panameño es más "rehabilitable".
Ha investigado como estos pacientes se van a las calles y venden los medicamentos a otros que padecen la enfermedad para adquirir drogas, advirtiendo que la CSS no los debe admitir, ni darle la terapia.
La postura de Cantón está centrada en los gastos, ya que la entidad adquiere medicamentos originales o de marca para la triple terapia a un costo anual de B/. 3 millones.
Por su parte, el director Ejecutivo de PROBIDSIDA, Orlando Quintero, admite que el problema es agudo y debe enfrentarse de manera integral, a través de las autoridades de salud y las organizaciones encargadas para la prevención contra las drogas.
"Es cierto que las personas que usan drogas tienen una resistencia a los medicamentos al abandonar la terapia; sin embargo, es un problema que hay que abordar seriamente porque en las calles ellos son un riesgo, ya que pueden pasar un virus resistente a otras personas", destacó.
El activista piensa que debe hacerse un trabajo conjunto para que sean rehabilitados, ya que no se les debe quitar la opción porque son seres humanos con iguales derechos, al tiempo que recordó que organizaciones como Remar y Hogares Crea han ayudado con sus programas a pacientes que padecen SIDA.
Entre tanto, difiere con Cantón a la hora de hablar de cifras.
A su juicio, la terapia por año en algunos casos está costando en un paciente B/. 1,500; en los casos más críticos algunas podrían oscilar entre los B/. 3,000 a B/. 5,000 y llegar a los B/.6,000 con los conteos de las células y la carga viral.
Las cifras de un estudio de investigación que realizó Cantón en la CSS indican que el grupo de personas dependientes de drogas atendidas, corresponde en un 60% a los consumidores de alcohol, mientras que un 60.54% son adictos al alcohol con drogas, preferiblemente marihuana y cocaína.
El consumo a nivel mundial de drogas y alcohol es de 20% en personas infectadas con el VIH del total de 39,4 millones a nivel mundial que padecen la enfermedad. Lo que se traduce en un factor de riesgo en la transmisión de la infección y que es asociada a la actividad sexual insegura.
Hasta el año 2004, en Panamá las autoridades de salud registraron un total de 6,198 casos de VIH/SIDA, el 70% de la población con la enfermedad se contagió por transmisión sexual, de cada cuatro personas con SIDA, tres son hombres y una es mujer.
A diferencia de otros países hispanos como Puerto Rico, Brasil, México o España, es difícil determinar hasta qué punto los comportamientos de alto riesgo están contribuyendo a la propagación del VIH.
En Panamá, la mayor incidencia de personas adictas a las drogas son consumidores de cocaína y marihuana.
Según Cantón, en el programa de triple terapia de la CSS no se ha atendido a pacientes consumidores de metanfetaminas, ni de heroína.
Esta no sería la primera forma de contagio del VIH, en nuestro país.
Hasta el 2004, en Panamá las autoridades de salud registraron un total de 6,198 casos de VIH/SIDA.
El 70% de la población con la enfermedad se contagió por transmisión sexual.
De cada 4 personas con SIDA, tres son hombres y una es mujer.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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