Varias versiones han surgido sobre el enfrentamiento registrado el miércoles en la provincia de Darién, en el que perdieran la vida tres presuntos guerrilleros de la FARC, a manos de agentes del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (SENAFRONT).
De acuerdo con el diario 'El Espectador de Colombia', “en una acción militar, las autoridades de Panamá bombardearon un campamento que las FARC habían instalado en la frontera”. Esta versión fue rechazada por el ministro de Gobierno panameño, José Raúl Mulino.
El ministro destacó que fue un “hecho fortuito”, donde las unidades fronterizas ejercieron el derecho de legítima defensa, luego de que los insurgentes hicieran caso omiso a la voz de alto y le contestaran con fuego.
“El hecho de que Panamá tenga con Colombia un mecanismo de cooperación en materia de seguridad, no implica ni debe entenderse que Panamá está participando o haciéndose parte del conflicto que, lamentablemente, vive la hermana República dentro de sus límites o fronteras”, aclaró.
“Panamá seguirá colaborando en materia de información, de inteligencia, pero bajo ninguna circunstancia participará militarmente o bélicamente en el conflicto”, reiteró.
Según Mulino, las autoridades colombianas emitieron un documento donde hicieron planteamientos que no reflejan el criterio del Gobierno de Panamá, aseveró.
Lo que para Colombia representó un golpe a las FARC, para Panamá sólo fue una acto de legítima defensa, detalló.
Pese a que las autoridades colombianas calificaron el enfrentamiento como un “operativo”, el Gobierno panameño niega que se trate de una acción conjunta.
Los poblados de Sobiaquirú, Boca de Paya y Balsal fueron reforzadas con unidades de SENAFRONT, ante represalias de este grupo narcoterrorista.