DESPUÉS de 300 años, la iglesia San Francisco de Asís del Casco Antiguo, está suplicando ayuda. Desde afuera, el panorama no es halagador.
A falta de una autorización, a Panamá América le fue imposible recorrer el interior del templo, además se informó que el obispo auxiliar, José Domingo Ulloa, encargado de la parroquia, está fuera del país.
Sin embargo, es evidente que las paredes necesitan pintura y la humedad y el óxido han ido dejando huellas.
Pero, a pesar de ello, todavía hay muchas historias que permanecen en la memoria de vecinos y feligreses.
Fue instaurada a finales del siglo XVII. Datos históricos revelan que se construyó por la orden franciscana, luego de la destrucción de la ciudad por Henry Morgan, en 1671. En 1673 fue trasladada varios kilómetros hacia el Oeste.
La iglesia vivió tiempos difíciles. Los incendios de 1737 y 1756 arruinaron la obra y posteriormente, con la expulsión de los frailes, quedó abandonada junto al convento.
Más tarde, se iniciaron las restauraciones. En 1918, arrancaron los trabajos que cambiaron en su totalidad la fachada y el estilo de la iglesia, tal como se aprecia actualmente.
La calle tercera, corregimiento de San Felipe, es su sede hoy día, pero ha dejado de ser aquella esplendorosa estructura que atraía a propios y extraños.
Una iglesia que agoniza
La humedad y el óxido están acabando con el histórico templo San Francisco de Asís, de San Felipe.