AYUDA: La labor de Pro-vida
Una puerta de salida a la drogadicción y sus efectos
En Panamá ha aumentado el consumo de drogas, por lo que son necesarios los grupos de rehabilitación.
Irma Elena Mordok
Panamá América
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La drogadicción dejó de tener límites, fronteras y estratos sociales hace mucho. Se ha convertido en un mal actual que no repara en razas ni situaciones económica.
En Panamá existen alrededor de 15 grupos de atención a las personas con problemas de drogadicción.
Según Joaquín Alberto Arias, impulsor de la idea y actual presidente de la Fundación Panameña Pro-vida, en 1985 se formaron los primeros gupos de Autoayuda de Narcóticos Anónimos, los que operaban en el Hospital Santa Fe.
Y es que en ese tiempo, tal como recuerda, las drogas eran exclusivas de las personas de gran poder adquisitivo.
Con el tiempo, poco a poco, los integrantes de el grupo de ayuda, vieron la necesidad de crear la Fundación Pro-vida, pues cada vez habían mucho más personas que se volvían adictas a las drogas.
Explicó Arias, que fue así como en 1990 Pro-vida fue la pionera de crear la prevención educativa en las diferentes aulas de clases para hablar con los jóvenes sobre las drogas y los efectos que producen en las personas que consumen.
Desde su apertura a la fecha, la fundación le ha brindado su ayuda a por lo menos 250 mil personas, a través de los eventos, programas y charlas constantes.
El presidente de la fundación asegura que " la prevención educativa, en las escuelas primarias, secundarias y las diferentes universidades, es el único mecanismo que puede atacar el problema de la drogadicción de raíz, pues tiene el propósito de hacer que la juventud no caiga en los vicios, de donde después no se pueda salir".
Además, "la droga ha creado una especie de supervivencia para la gente que la consume, pues se refugian en ella para escapar de los problemas y la solución no es esa".
Arias indicó que esto sucede no sólo porque las drogas se encuentran en un precio accesible para cualquier, sino porque la sociedad, cada día, está más carentes de valores y precisamente por ello es importante mantener la educación preventiva.
"Es necesario hacer un llamado de atención para que se mantenga la educación preventiva, porque hay que atacar el problema desde que toca a las puertas, antes de que pase el tiempo y sea demasiado tarde".
En la Fundación Pro-vida, existen diferentes grupos como el de Narcóticos Anónimos, Alcohólicos Anónimos, Juventud Pro-vida, los que funcionan una hora al día dándole una respuesta de tipo ambulatoria a todas las personas que se acercan a a pedirla.
Arias señaló que los grupos se mantienen recibiendo charlas.
"La lucha contra las drogas debe ser una tarea en conjunto con las fundaciones y el Gobierno y el problema aquí es que cada quien trabaja de forma aislada".
El primer paso para que una persona cambie y deje de consumir drogas es admitir que tiene un problema y no quedarse solo con el peso. Se debe buscar ayuda porque en la fundación no existe ningún impedimento para quien esté interesado en recibir las charlas.
Desde el 2000 hasta 2002, la fundación Pro-vida estuvo cerrada por falta de fondos, comentó el presidente, porque llegó un momento en el que los pocos ingresos no alcanzaban.
Afortunadamente están saliendo adelante.
El consumo de droga causa daños en el organismo, particularmente en el sistema neurológico.
Los adictos a los estupefacientes se vuelven irritables, violentos y poco a poco deterioran su forma de vivir, terminando muchos como indigentes.
En Panamá, las drogas que más se consumen son la marihuana, cocaína, éxtasis y "crack" (piedra).
Así como Pro-Vida, hay otras organizaciones, que se dedican a la rehabilitación de los adolescentes que han caído en el consumo de drogas.
Una puerta de salida a la drogadicción y sus efectos
En Panamá ha aumentado el consumo de drogas, por lo que son necesarios los grupos de rehabilitación.