El temor de los miembros de la comunidad a inmiscuirse en el problema se da porque en la mayoría de los casos la prostitución de menores está acompañada de la actividad del narcotráfico y las bandas juveniles.
Este es un tema muy álgido que ha estado muy cubierto, por la misma naturaleza que tiene, destacó a El Panamá América, Dayra Dawson, consultora y asesora en el tema de explotación sexual comercial infantil del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Pero un acercamiento numérico analítico del estudio de la IPEC/OIT pone de manifiesto la imperiosa necesidad de que pronto se legisle y se cree un plan estratégico sobre el tema.
En ese sentido, el IPEC, en conjunto con el Comité de Erradicación del Trabajo Infantil, el Ministerio de Trabajo, el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, está abriendo un compás para fortalecer, en primera instancia la divulgación y hacer que los ciudadanos visualicen el problema, incidiendo en la necesidad urgente de hacer reformas en las normativas.
"Nos podemos llevar la sorpresa que para la dimensión poblacional tan pequeña que tenemos, hay un gran número de chicos y chicas que están siendo explotados sexualmente de manera comercial", comentó Dawson, no sin antes agregar que "estamos mutilando a ese ser humano, truncándole la posibilidad de ser una persona con valores y derechos". El estudio de IPEC/OIT, el primero que se realiza sobre el tema y que lleva el título "La explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes", destaca importantes resultados que hacen suponer que las redes de explotación sexual infantil ya han estado haciendo de las suyas en Panamá e incluso que consideren establecer en el país una base de operaciones. Unas 104 preguntas fueron realizadas a 100 niños, niñas y adolescentes sujetos de explotación sexual comercial en la ciudad de Panamá y San Miguelito.También se encuestaron 200 adultos para saber su percepción del problema. Edad: De los niños y adolescentes encuestados, 71 eran del sexo femenino y 29 varones. Un 37% de ellos tenía 17 años, aunque se encontró como la edad más baja una niña de 11 años de la ciudad de Panamá y una de 12 de San Miguelito.
Lugar de nacimiento: Mientras el 78% dijo haber nacido en la ciudad capital, algunos provenían del interior del país, así como de la comarca Kuna Yala. También se encuestó tres extranjeras, una de República Dominicana y dos de Colombia.
Núcleo familiar: Por otro lado, el 49% de la muestra dijo vivir con algún miembro de su familia de origen. Mientras que 29% de las niñas y jóvenes declaró vivir con sus propios hijos, su familia de origen, su pareja o una amiga. De igual forma, 49% de los entrevistados señalaron que las personas con quienes viven saben de la actividad que realiza.
Escolaridad: Un 83% de los varones y 61% de las niñas destacaron no haber culminado sus estudios secundarios. En tanto, que un 24% de las niñas y 17% de los varones informaron haber aprobado solo un año de educación primaria. La deserción escolar también se hizo evidente.
Nivel económico: Un 63% dijo vivir en pobreza. La mayoría respondió que vive en casas condenadas o multifamiliares. Sólo un varoncito dijo vivir en las calles, haciendo favores sexuales por drogas.
Maternidad y paternidad: 10% de los varones dijo tener hijos, mientras que 25% de las niñas ya es madre.
Vida sexual: El 93% dijo tener o haber tenido relaciones por conveniencia. En tanto, 59% de los varones y 6% de las mujeres dijo haber tenido relaciones de pareja con una persona de su mismo sexo. No obstante, en la actualidad un 80% de los varones convive con una pareja masculina y solo una de las entrevistadas vive con una pareja de su mismo sexo. Un 66% de las parejas sexuales se sitúa entre los 18 a 25 años de edad. El 39% de ellas, sabe a qué se dedican, por lo que se observó explotación de sus propias parejas. Se comprobó que la edad de inicio de las relaciones de conveniencia se dio en un 84% entre los 8 a 14 años.
Actividad sexual comercial: 63% destacó haberse iniciado en la actividad sexual comercial entre los 9 y los 14 años. Una de las niñas declaró haberse iniciado en dicha actividad incitada por un profesor quien ofreció cambiarle una nota por favores sexuales. Se reveló que la mayoría de los explotadores son nacionales.
Abuso sexual: Un 30% de la muestra manifestó haber sido violado antes de los 12 años. La mayoría de los abusados en la ciudad de Panamá eran las niñas, mientras que en San Miguelito lo fueron los varones. La mayoría de los victimarios eran personas conocidas por los infantes (un 38%) y un 80% eran hombres, por lo general los padrastros de los niños y niñas, aunque también registró casos de abuelos, tíos, tías, hermanos, etc. Un 17% respondió que fue víctima de una relación incestuosa desde los 5 años, aunque la mayor frecuencia fue a los 13 años. Cabe señalar, que 76% de los abusadores eran hombres, en su mayoría adultos.
Panamá resulta atractiva para estas redes porque posee las condiciones geográficas, es un punto turístico de relevancia en la región y tiene un centro bancario beligerante con muchas conexiones internacionales.
Por otro lado, las condiciones de pobreza en la que se ven sumidos una gran cantidad de niños y adolescentes del país, así como el proceder de familias disfuncionales, la violencia intrafamiliar, la deserción escolar, la maternidad o paternidad precoz, abuso sexual, psicológico o físico, la adicción a las drogas, son entre otros, los factores de riesgos que llevan a los niños y niñas a entrar en el mundo de la explotación sexual comercial.
En los países centroamericanos y Panamá existe una gran cantidad de niños y adolescentes que viven en condiciones de pobreza y que sumado a un sistema de protección muy frágil, puede que se estén dando redes de tráfico de infantes, una de las modalidades de la ex-plotación sexual comercial.
El mecanismo es que muchas niñas y adolescentes son trasladadas a otros países con el engaño de conseguir para ellas una mejor vida, estudios o condición económica, cuando en realidad van a ser forzadas,utilizadas y explotadas sexualmente.
Precisamente, en el estudio sobre Panamá se hace una breve reseña de una dominicana que a los 14 años empezó a cobrar por favores sexuales. Hoy a los 17 años no solo sigue en ese espantoso mundo sino que consume constantemente alcohol y drogas, y mantiene una relación lesbiana.
Usualmente los explotadores que utilizan a los niños y niñas para relaciones sexuales remuneradas, son personas comunes e incluso respetadas por la sociedad, son de todos los niveles de poder adquisitivo y políticos, que difícilmente pueden ser vinculamos con esa actividad, dijo Dawson. En Panamá se hace necesario la revisión de la normativa en materia de delitos sexuales, concluye el estudio realizado por la OIT a través del IPEC.
Dawson señaló que en algunas legislaciones específicas de cada país no se establecen sanciones para las personas que están inmersos en la red de pornografía infantil. Puso como ejemplo a los que filman los videos pornográficos infantiles.
Señaló que para revisar la normativa en Panamá, todos los sectores involucrados deben sentarse a discutir, porque en el caso de niñez y adolescencia no se trata sólo de prostitución y explotación, sino que por estar en un proceso de desarrollo son mucho más vulnerables que una persona adulta.
Exhaustivamente debe ser revisado lo que tiene tipificado el Código Penal como delitos sexuales, en donde no se incluye el delito de explotación comercial sexual de la niñez y adolescencia.
Aunque ya hay algunos anteproyectos de reformas al Código Penal o propuestas nuevas, no se ha trabajado específicamente sobre la explotación sexual comercial infantil. Dawson señaló que en la Asamblea Legislativa, la Procuraduría de la Nación, el MIMNJUNFA y la Policía Técnica Judicial ya tienen algunas propuestas, pero lo ideal sería que todas las instituciones que están relacionadas con el tema se sienten a conversar y en consenso se establezca una sola reforma a las normas. Dentro del proyecto de visualización de la realidad de la explotación comercial infantil, se programan una serie de actividades en la que se les da participación a los medios de comunicación.
Esto tiene como finalidad hacerle las recomendaciones pertinentes a los periodistas y medios de comunicación sobre cómo debe ser el abordaje de los temas de explotación sexual comercial de menores de edad.
Cabe destacar, que en el mes de marzo la IPEC/OIT en conjunto con el Colegio de Periodistas tendrá un seminario que versará sobre este tema.
Por otro lado, Dawson destacó que el programa nacional, que tendrá una duración de tres años, se trabajará con el fortalecimiento de las capacidades institucionales, fundamentalmente con el MIMNJUNFA y específicamente las direcciones de Niñez y Juventud.
Pero todo este programa no tendría su objetivo primordial, si no se trabaja paralelamente en el proceso de reforma de la legislación, adecuándolo y evitando que esos niños y niñas vuelan a ser explotados, aplicando las debidas sanciones a los explotadores.
Una vez se dé el proceso de consenso y se tenga una política clara en la materia, se estará diseñando un Plan Nacional de Acción para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial.
Dawson indicó que no solo se trata de formular en consenso un plan, sino ejecutarlo. Destacó que este es el mayor problema que se ha encontrado en países de la región como: Nicaragua, El Salvador y Guatemala.
En estos países, aunque ya se cuenta con la legislación y con un plan nacional contra la explotación comercial infantil, la falta de un presupuesto es uno de los tropiezos para su ejecución.
La entrevistada destacó que los periodos electorales y presidenciales también constituyen en obstáculos para la mayoría de los programas y planes que se tienen en la región. "Cuando no hay un buen entendimiento de la importancia del seguimiento de los procesos, se corre el riesgo de que los planes sean engavetados por los gobiernos posteriores. Destacó que esas son situaciones que se quieren evitar en Panamá.
A mediados de este año se tiene programado que todas las instituciones y la sociedad tengan un nivel de conocimiento y sensibilización de la temática, para posteriormente sentarse y plantearse un plan estratégico de acción.