Quien anda sumergido en la efervescencia de una buena compra probablemente no se fije si el extintor de incendios está colocado donde debe o, peor aún, si forma parte del mobiliario, si las salidas están despejadas y son amplias, si hay escalera de emergencia y señalización. "¿Qué con eso?", dirían algunos.
Lo cierto es que seguramente no han vivido en carne propia el peligro, la adrenalina en medio de un fuego o la desesperación por salvar su propia vida o la de un familiar.
La Peatonal es uno de esos sitios en los que el peligro galopa. Ese lugar pudiera ser, hoy, mañana o en un par de semanas, el escenario perfecto para una inimaginable tragedia.
"Aquí si da gusto", dijo una señora con el acento característico del interiorano, herrerana tal vez, a su llegada a un popular restaurante casi a la entrada de la Avenida Central.
Iba rumbo al mostrador donde se observaba el pollo, el arroz, las frituras y las menestras del día. Ella estaba extasiada por "los precios de la ropa, electrodomésticos y los zapatos" de más de un almacén.
Pero, su felicidad le impedía ver que a sus pies el cordón de la electricidad del rostizador de pollos estaba repleto de grasa y como si fuera poco, se asaban en una de las angostas entradas del establecimiento que apenas tiene dos. La otra está ocupada por cinco casetas de teléfono que reciben visita a cada minuto.
En resumidas cuentas, "en una corredera", como comentó un bombero que recorrió centros comerciales y supermercados con Panamá América, "moriría mucha gente".
La historia se repite a lo largo de aquella concurrida calle. Más adelante, justo al lado de un restaurante de comida rápida un pasillo lleva directo a un "pandemonio".
A nuestro intrépido camisa roja le tomó no menos de media hora ser atendido en uno de estos locales, sólo para probarnos que el centenar de clientes complicaría la salida de emergencia y situaciones como la registrada en la discoteca de Argentina, serían ahora primera plana de nuestros diarios como un caso del patio.
Y es que allá la algarabía es tal que un té de tilo es una excelente recomendación para los minutos previos al "enfrentamiento" con la marejada de personas.
Eso no es todo. A la multitud se añaden los puestos a la entrada en donde se colocan desde lápices de colorear hasta cuadros y pinturas para la casa, "a módicos precios", como nos mencionaron.
Cualquier espacio es bueno para exhibir la mercancía, así sea que estorbe y ponga en riesgo la seguridad ciudadana.
Nuestro recorrido, comprobó sitio tras sitio, cómo en Panamá los establecimientos comerciales violan las medidas de seguridad, por más simples que sean, todo a merced de las autoridades.
El año pasado varios incendios se registraron en depósitos de empresas de la Zona Libre de Colón.
En octubre se incendia el supermercado Xtra de la 24 de diciembre. Afortunadamente el siniestro ocurrió en horas de la noche. No hubo víctimas.
En Panamá, por la gracia divina, todavía no se ha dado una tragedia, pero las condiciones son óptimas para que ocurran.