Odiado y querido por muchos, "Fidel" no deja de ser una figura que tendrá su espacio y reconocimiento a favor o en contra en la historia.
Luego de la reunión sostenida por más de cinco horas con el presidente panameño, Martín Torrijos, que incluyó una cena, que culminó pasada la 1: 00 de la madrugada, Castro ofreció a la prensa nacional un improvisado conversatorio que culminó en conferencia de prensa.
En el salón del coloquio con el presidente cubano, el olor a tabaco impregnaba el lugar, por su puesto, era Cohiba, el más codiciado de los puros.
Del grupo que acompañó a Torrijos (cerca de 18 funcionarios, incluyendo a diputados de gobierno y oposición), los que recibieron los saludos más efusivos de Castro fueron el ministro de Trabajo y Desarrollo Laboral, Reynaldo Rivera y Luis "Lucho" Gómez.
Con 79 años a cuestas y 46 como gobernante, su otrora cabellera y barba negra ya muestran la blancura de las canas, evidenciando el paso de los años.
Un Fidel Castro con muchas arrugas y más lento, pero lúcido al hablar y al contestar preguntas se pudo percibir durante el encuentro. Muy accesible habló de todo, de su salud, del supuesto mal de Parkinson que le achacan sus enemigos estadounidenses, de la ex presidenta Mireya Moscoso, de quien se burló y hasta de béisbol.
Al ser cuestionado sobre su salud, Castro aseguró que está "excelente".
"Según la CIA tengo un parkinson tremendo", dijo y para descartarlo, levantó su mano derecha y señaló con su dedo índice hacia el frente, por espacio de varios segundos, con la finalidad de demostrar que no tiembla como lo hacen los que padecen esta enfermedad.
"Ni el director de la CIA tiene la serenidad en el pulso que tengo yo actualmente", dijo riendo. Como si fuera poco procedió a estampar su firma en un papel para corroborar que de tembladera de pulso, no hay nada. "Comprendan es que hay tantos idiotas de los cuales reírse", exclamó.
La seguridad era férrea, sin embargo, la actitud del cubano era diferente, tanto que por momento, su escolta parecía confundida
Castro recordó la amistad existente entre su gobierno y el de Panamá. Somos muy parecidos, dijo. Años atrás me reuní con el general Omar Torrijos Herrera y hoy lo hago con su hijo Martín, quien llega en calidad de presidente de Panamá.
"Con la visita del hijo del general he vuelto a revivir aquellos años en que el padre vino a Cuba". Como si fuera poco el jefe del Estado cubano hasta habló de béisbol. "Espero que en esta oportunidad no nos hagan sufrir", dijo. "El equipo de Panamá siempre le da problemas a Cuba", acotó. "Ya se me están llevando entrenadores y me tienen preocupado", bromeó.
Los detalles rebasaron las expectativas, pues el comandante acompañó a Torrijos y a la delegación panameña hasta la escalera para ingresar al avión, acción que muy pocas veces se ha observado en Castro.
Durante toda la visita, Castro estuvo acompañado por su hermano Raúl. El general Fidel Castro rompió el protocolo al despedir al presidente Torrijos en el aeropuerto de La Habana.