La Universidad de Panamá (UP) iniciará un proceso de investigación contra los estudiantes identificados durante los disturbios de la semana pasada en los predios de la primera casa de estudios.
Según el rector de la UP, Julio Vallarino, las instancias universitarias están haciendo las investigaciones respectivas para luego presentar un informe al Consejo Académico y aplicar las sanciones.
Al cuestionársele sobre las sanciones que se aplicarían a los estudiantes identificados, Vallarino precisó que tan pronto analicen el informe que se prepara, se tomarán las decisiones del caso.
Las sanciones descritas en el estatuto de la UP involucran suspensiones por un semestre, por un año académico y hasta la expulsión definitiva. La UP mantiene sus clases suspendidas hasta el miércoles, debido a los disturbios.
Para Guzmán, la respuesta no es tan sencilla. En ambas, el peligro viaja a gran velocidad. "Se ha subestimado el concepto". Guzmán asegura que, originalmente, al hablar de pesca artesanal, se aludía a una embarcación pequeña, de unos 20 pies, con capacidad mínima de carga, a diferencia de los barcos con grandes neveras. "Pero el cuento histórico de toda Centroamérica es que la flota se ha triplicado y, por ende, la nocividad".
Estas "embarcaciones chicas" están además equipadas con tecnología. Un aparato que registra la profundidad y encuentra a los peces cuesta apenas B/. 150 y un GPS (Sistema de Posicionamiento Global) sólo unos B/. 200, es decir, "cualquiera que los tiene, dejó de ser artesanal".
Ello aunado al arte de pesca. Se ha intentado la regulación de los trasmallos y su colocación; infructuosamente. "Si uno se tira a los arrecifes del parque se encuentran en el fondo los pedazos de trasmallos que arrastran, entre otras cosas, peces que no llegaron a reproducirse ni una sola vez, además de destruirse el hábitat".
Coiba es un área virgen. Los entendidos en materia ambiental coinciden en que el centro penal ha puesto su granito de arena en que el sitio se conserve casi inédito. Las cifras certifican lo anterior. Son unas 44 mil hectáreas de bosque primario poco alterado, casi 5 mil de bosque secundario y únicamente mil 700 alteradas para cultivo, "no es nada... aún".
A su vez, se popularizó la frase "240 hectáreas de arrecife coralino". Los estudios del Smithsonians han revelado que se trata de alrededor de mil 700, incluyendo arrecifes no conocidos anteriormente y las comunidades coralinas. Las coberturas de coral vivo oscilan entre 1% y 76% en los diversos hábitats.
El parque de Coiba es el segundo lugar donde el que Smithsonian ha efectuado análisis profundos. El primero fue Kuna Yala, subraya Guzmán.Han sido utilizadas varias herramientas, entre éstas, análisis de imágenes de satélite "porque la escala es muy grande", localizando así las áreas potenciales de diversidad.
Al sobrevolar la visión se ha expandido. Un desastre ecológico ya está tomando forma. "Desde arriba se aprecia una pluma de sedimento rojo que entra a Bahía Damas. Es un mínimo espacio en proporción a los arrecifes de otras áreas, pero está ocurriendo". Las causas, simplemente: el manejo de la prisión y su ganadería y cultivos.
Sin embargo, la batalla no está perdida. Son sitios que pueden ser restaurados con material nativo del área, evitando también la erosión, lo que se lograría con la participación oportuna de científicos, ambientalistas y expertos en el tema que se unan para contraatacar. "Estamos a tiempo".
Biológicamente, el sistema marino tiene la capacidad de regenerarse solo, pero hay que "darle un rincón donde hacerlo. Coiba sería el arca de Noé que permitiría que se exporten larvas a otros lugares donde van a crecer los peces".
¿Qué hacer y cómo? Guzmán enumera la necesidad de educación, capacitación y señalización (por polígonos). Además, es prioritaria la presencia de suficientes guardaparques que hagan cumplir la ley. "Es manejo y protección, no prohibición".
"No estábamos preparados ante nuestra propia ignorancia", sostiene Guzmán, al tiempo que aclara que "llegamos a un lugar que asumíamos que, después de tantos años de investigación, estábamos cerca de conocerlo por completo". Citó, como ejemplo, el caso de los corales suaves. En 30 años de estudio se conocían 3 ó 4 especies, mientras que a la fecha, desde mayo de 2002, se sabe de la presencia de unas 36 desconocidas para Panamá. Entre 7 y 12 de éstas, nuevas para la comunidad científica.
"Estamos agotados únicamente con la descripción de nuevas especies", lo que corresponde a una rama de la ciencia denominada Taxonomía. En tanto, no existía informe alguno en el país sobre esponjas. Y hasta el momento se han contabilizado 12 especies. De ellas dos presentan componentes activos utilizables para fines medicinales y de las dos, una era ajena para la ciencia.
Cada paso de la investigación marca el rumbo hacia un futuro prometedor en lo que a hallazgos e hipótesis se refiere. El Instituto Smithsonian, compañías farmacéuticas, Laboratorio Gorgas, la Universidad de Panamá, entre otras, llevan a cabo ensayos de los productos medicinales. Lo obtenido ha "sorprendido" a los propios científicos. En uno de los corales suaves fue encontrado un compuesto activo para la malaria.
"¿Y cómo se identificó?", preguntamos a Guzmán, a lo que explicó que en este caso en particular, todo empieza "como cocina elemental. Se extraen los compuestos y se aislan. Son identificados entonces a nivel molecular y se compara luego con los libros de lo que existe y lo que no". Lo anterior puede degenerar en un compuesto nuevo o alguno existente "que ya ha sido aislado, publicado y con patente, incluso".
Paralelamente, mientras se trata de identificar el compuesto, se tienen las cepas de los virus, bacterias y hongos y se empieza a inocular fracciones del encontrado. Es un proceso de varios pasos y cuyo reconocimiento final puede tomar hasta 10 años mínimo, asegura Guzmán.
Lo cierto es que "si se diera el caso que se descubre una medicina contra la malaria, porcentualmente el país recibe una parte, el instituto o la universidad correspondiente otro tanto y la farmacéutica el resto". Sencillamente Panamá entraría en una nueva era de descubrimientos científicos, considera Guzmán y "todos ganan".
Héctor Guzmán: "No se trata de prohibir, hay que borrar ese concepto de los conservacionistas. Se trata de manejar, pero con una pieza de legislación muy nítida "qué es qué y quién va a hacer qué". Es obligatorio un equipo multidisciplinario".
"La crisis de empleo está en tierra firme, por lo que lo ideal es el establecimiento de los hoteles, si es lo que se quiere, en la costa, porque de lo contrario, (en la isla) hablaríamos de un turismo "elitesco"".
Stanley Heckadon (Smithsonian): "Es conveniente la creación de un patronato o fundación para que el sector privado contribuya económicamente. Debe incluirse la representación del Gobierno central, municipal, sociedad civil, conservacionistas. La presidencia del patronato debe rotarse". "Urge además que los propios veragüenses conozcan el potencial del parque y aprendan a preservarlo".