Panamá América emprendió un recorrido por la Casa de Méndez Pereira con el único interés de conocer la actividad que realiza un grupo de buhoneros en las afueras de la Universidad.
La cantidad de productos y artículos que se comercializan salta a la vista de los estudiantes, quienes compran gustosos antes de ingresar a sus largas jornadas de clases.
Pastillas para satisfacer el paladar, galletas, platanitos, barras de chocolates, en fin cualquier cantidad de golosinas seducen los ojos de los universitarios y visitantes.
Y hay más. Ganchos para el cabello, toallitas, moñeras y aretes son del deleite de las jovencitas, pero ellos también tienen espacio en el pequeño mercado.
En los predios de la Universidad hay collares de moda, relojes y lentes de sol que no pueden faltar. Los de damas y caballeros.
Para los amantes de la lectura, se encuentran las revistas con temas varios, tales como salud, automovilismo, astrología, sexualidad, fenómenos sobrenaturales, psicología y para el estrés las famosas sopas de letra.
También para los que les gusta estar informados del acontecer nacional e internacional, los periódicos están a la vista.
La labor que realizan estos trabajadores de la economía informal inicia desde muy temprano. Luis Marquínez, quien tiene 28 años dedicándose a la buhonería en la Universidad, señaló al Panamá América que se levanta a las 4: 30 a.m. para empezar su jornada.
Marquínez llegó allí en 1978 y desde entonces ha vivido múltiples experiencias que permanecen guardadas en su mente.
Los disturbios, por ejemplo. Dijo que le han desmantelado su pequeño puesto, además lo han acorralado en medio de manifestaciones estudiantiles.
Para Alexander Sánchez, quien tiene una venta de libros, su trabajo es un poco diferente, ya que además de ser comerciante, orienta a los universitarios en aspectos de la carrera que cursan.
"Es una labor entre social y económica", destacó el vendedor. Y como ellos hay otros tantos que se esfuerzan a diario por realizar su trabajo honrado.
La Universidad es también una "casa de clasificados". Muchos anuncian desde productos hasta inmuebles. El campus está repleto de publicidad.
Ventas o alquileres de apartamentos, de mascotas y libros, invitaciones, ofrecimientos de diversos cursos en inglés y matemáticas, hasta llamadas por celulares a bajos costos, se promocionan en estas instalaciones.
Gustavo García De Paredes, Rector de la UP indicó que los anuncios sobre el alquiler de inmuebles son una oportunidad valiosa para conseguir una casa, principalmente para los jóvenes de primer ingreso.
Con respecto a los locales de buhonería, Paredes manifestó que tienen muchos años de estar operando en el área, con todas las medidas de salubridad.
Los arrendatarios pagan a la Universidad de Panamá unos B/. 15.00 mensuales. Sin duda, no representan mayor problema para las autoridades universitarias.
En cuanto a la información sobre hospedaje, muchas son las historias que se tejen alrededor de este aspecto.
"Analie" es una joven oriunda de Azuero a quien sus padres decidieron enviar a la Universidad de Panamá a concluir sus estudios.
Contó que lo primero era buscar una casa. Una de sus amigas, "Marta", le sugirió que se fuera a un gran catálogo donde encontraría literalmente "de todo". Analie supo luego que debía ir al campus y observar con detenimiento las paredes.