Caroline Michel Solís, por más de dos horas, sintió muy cerca la fría sensación de la muerte, cuando quedó atrapada entre la carrocería retorcida de su auto accidentado en la vía Ricardo J. Alfaro.
Sobre su frágil cuerpo de 22 años, yacía el peso de un autobús de la ruta Tumba Muerto-Los Andes, que combinado con la presión de su vehículo destrozado, poco a poco le robaban el aliento. Sin embargo sobrevivió, sin heridas graves.
Todo sucedió ayer a las 8:05a.m., cuando Solís salía de la empresa Atlas, cerca de la entrada de Villa de las Fuentes, específicamente frente al antiguo Nautipesca.
Ella sin pensar, sacó su vehículo a la carretera, sin percatarse de que en la vía, venía el bus 8B-122.
Al parecer según informes preliminares, la joven se dirigía al último carril de la vía, (el izquierdo), cuando fue rozada por el autobús en la parte trasera de su camioneta 4x4, con placa 624382.
Por lo menos esta es la versión que dieron algunos testigos del hecho y pasajeros del bus.
El impacto hizo que Solís, estudiante universitaria, perdiera el control y se precipitara hacia la isleta, que divide los carriles de ida y venida de la vía Ricardo J. Alfaro.
Por esta acción, el transporte colectivo quedó sobre el auto de Solís, y lo volvió prácticamente trizas, con ella adentro.
Por si fuera poco, este accidente provocó que Solís con su vehículo, ya destrozado, y con el bus encima, arrollara a una señora de 50 años, la que está delicada en el Hospital Santo Tomás (HST).
Lo ocurrido consternó a los pasajeros que no paraban de gritar, pero por fortuna no resultaron con heridas graves, tan sólo con raspones.
La odisea.
Acabado el angustioso trayecto de los dos vehículos enlazados por el choque, quedó la ardua tarea de sacar a Solís de entre los hierros retorcidos.
Su cuerpo no podía divisarse de entre la veintena de personas que se encontraba trabajando para auxiliarla.
Bomberos, paramédicos, policías y muchos mirones, estaban ahí acompañando a Solís en su dolorosa experiencia.
Un sudor de nervios y desesperación se evidenciaba sobre la camisa de un paramédico, que arrugaba la cara temiendo que Solís falleciera.
Después de usar, un montacargas para elevar el bus y separarlo de la camioneta, gatos hidraúlicos, pinzas y motosierras para cortar la carrocería, sacaron a Solís, luego de que fuera canalizada.
Consciente, sólo tocaba su rostro y se quejaba de dolor en las piernas.
Solís permanece hospitalizada en el HST.