Nación

Unos 15 mil menores no han sido reconocidos


Por lo menos unos quince mil niños y niñas de las provincias de Chiriquí, Veraguas y Bocas del Toro no han sido reconocidos por sus padres y por lo tanto no existen como personas en el mundo, informó ayer ante la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Legislativa, James Bernard, secretario general de la Defensoría del Pueblo.
Indicó que este problema también se vive en la provincia de Darién y aunque el número podría ser inferior, no existe censo o registro que les informe de manera fehaciente sobre este asunto.
La Comisión de Presupuesto aprobó ayer una partida de B/.49 mil que complementará una donación del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNICEF), que usará el Tribunal Electoral para registrar a estos menores.
Bernard dijo que se trata de un problema que se vive en las áreas indígenas y de difícil acceso, donde a los padres se les dificulta inscribir legalmente a sus hijos.
Indicó que mientras que estos menores no sean registrados, no existen legalmente, y no pueden beneficiarse con el mínimo de derechos humanos que les corresponden y que el Estado está obligado a otorgarles, como son una educación, las facilidades de salud ni ningún otro beneficio que el gobierno le garantiza a la población panameña.
Cabe señalar que para colocar los libros que en la página web se solicita el derecho de autor al escritor o alguno de sus familiares cuando el autor ha fallecido.
La sala de referencia dispone de una "Mapoteca" y tal como lo indica su nombre, se trata del compendio de mapas físicos y políticos, así como mapas de estado de salud de la población de Panamá.
El Panamá América fue informado sobre quienes solicitan tres o cuatro libros y permanecen con ellos hasta tres años.
Siendo así, la medida no se ha hecho esperar y los préstamos fueron suspendidos. De acuerdo a una de las encargadas de la Sala Panameña, se prestan libros por tres días cuando hay más de tres ejemplares.
Los libros llegan a la biblioteca por compra, canje internacional, donaciones y por depósito legal, pues la ley establece que todo autor o editor panameño debe dar un título a la Biblioteca Nacional.
Las estadísticas no mienten y demuestran que a los panameños les gusta la buena lectura.
Para el mes de abril los números dejan constancia de la visita de 1095 docentes de primaria y secundaria; 60 profesores universitarios, 75 alumnos de primaria, 2,736 de secundaria y 5,289 universitario
Por otro lado, 4,736 investigadores hicieron consultas; 1,729 jubilados y 2,054 enmarcados como público en general.
De acuerdo a su orden los documentos más consultados son los periódicos, libros panameños y extranjeros y de referencia (enciclopedia, manuales, guías)
La sede de nuestro Patrimonio Bibliográfico es la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R en donde hay periódicos, gacetas, libros de autores nacionales como extranjeros, enciclopedias, es decir el eje del sistema bibliotecario de la Nación está allí.
¨Pero la verdadera historia se encuentra en el área del Fondo Antiguo en donde hay libros manuscritos de los años de 1500 y 1800. Estos libros son especialmente consultados por investigadores como Celestino Andrés Araúz, Jorge Conté Porras, entre otros.
El libro Azul de Panamá y Panamá 1915 son los más utilizados de este fondo antiguo y solo hay dos ejemplares. De igual modo se encuentran las revistas "Tarea" y "La Lotería" desde sus primeras publicaciones.
La Biblioteca Ernesto J. Castillero R. es administrada por la Fundación Biblioteca Nacional de Panamá, una asociación civil sin fines de lucro establecida en 1996, cuya misión primordial es la modernización y administración de la Biblioteca Nacional y todas aquéllas bibliotecas adscritas al Ministerio de Educación, mediante convenio firmado en 1998.
La Directora administrativa de la Biblioteca Nacional, Maria Majela Brenes, indicó a El Panamá América la mitad del subsidio que les transfiere el Ministerio de Educación se gasta en alquileres de bibliotecas, pues parte de ellos están ubicados en estructuras privadas.
El subsidio del ministerio a la fundación es de B/. 103,000 de los que alrededor de B/. 50,000 se utilizan para pagar alquiler de las bibliotecas.
Brenes citó el ejemplo de la Biblioteca Eusebio Morales para la que se paga B/. 40,000 anuales a la Caja de Seguro Social (CSS) en concepto de alquiler.
La Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R. fue creada por Decreto No. 238 de 31 de enero de 1942 y abrió sus puertas al público el 11 de julio de 1942 en un local situado entre las calles 5ª. Y 6ª , contiguo a la Presidencia de la República.
Allí hasta el mes de enero de 1961, cuando fue trasladada a unas instalaciones propiedad del Seguro Social.
El 24 de septiembre de 1987, es trasladada a un nuevo edificio ubicado en el Parque Omar Torrijos, en la avenida Belisario Porras, donde permanece hasta la fecha.
La base bibliográfica para la formación de la Biblioteca Nacional fue la misma aplicada en el recinto bibliotecario de Colón, fundado el 12 de octubre de 1892 y que prestó servicios hasta 1941, cuando el Municipio de la ciudad capital por asuntos presupuestarios cerró sus puertas.
La Ley Orgánica de Educación N°89 de 1941, autorizó al Poder Ejecutivo, para que se estableciera la Biblioteca Nacional. Fue firmada por el entonces Presidente de la República, Arnulfo Arias Madrid y por el Ministro de Educación, José Pezet.
Los 10,000 libros pertenecientes a la Biblioteca de Colón iniciaron la colección de la Biblioteca Nacional, contándose entre ellos periódicos, revistas panameñas y libros nacionales. Se incluyó además una variedad de textos extranjeros.
El primer director fue Ernesto de J. Castillero R., a quien correspondió iniciar la organización de la Biblioteca Nacional y el nombre actual.
Después de las dos ferias del libro celebradas en Panamá, Priscilla Delgado, presidenta de la Cámara Panameña del Libro ha cambiado de idea con respecto a los hábitos de lectura. Ahora es una convencida de que "el panameño sí lee".
El último de estos eventos fue visitado por alrededor de 60,000 personas (35% más que en la primera) y según Delgado, las ventas estuvieron por el orden del 750,000 balboas.
Lo cierto es que Delgado se inclina por definir la lectura de los panameños como "light", lo que significa que no se buscan temas profundos, sino más bien los de moda, "aquellos libros que todos están leyendo en el mundo".
Las cifras actuales dadas a conocer por Delgado sitúan la lectura en Panamá entre un 10% a 15% de la población.
Se trata de los panameños que leen al menos un libro al año.


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153704
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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