Todo indica que no siempre. En la Policlínica Manuel Ferrer Valdés, en Calle 25 Calidonia, Delfina Mendoza, residente en Santa Ana, vivió un mal rato hace unos días.
Panamá América la encontró a eso de las 10: 00 de la mañana. Mendoza se había pinchado con un alambre entre los dedos del pie y esperaba por ser atendida. Se quejó más de una vez por el fuerte dolor, pero una hora después no obtuvo respuesta.
A las 11: 00 optó por levantarse cojeando e irse, porque tenía que recoger a sus nietos en la escuela. Otros pacientes se resignaban a a esperar, debido a que venían de lugares lejanos.
Anabela Conte, una asegurada de 40 años viajó desde El Tecal de Arraiján en busca de atención, ya que padece de vitíligo, es decir, manchas blancas en la piel.
Anabela llegó a las 10: 30 a.m. con sus manos cubiertas con un pañuelo porque estaban llenas de ampollas. El pasado 17 de marzo la dermatóloga le había recetado vaselina con esencia de limón y le ocasionó ampollas al exponerse al sol.
A las 11: 15 a.m. la doctora llamó a Anabela y sólo duró 10 minutos en el consultorio. Cuando salió se acercó para informarnos que no le habían recetado nada.
Debía regresar al día siguiente para ser atendida por la dermatóloga, quien se encontraba incapacitada.
En la sala sólo habían dos médicos brindando atención, quienes llamaban cada 25 ó 30 minutos a un paciente.
En un llamativo aviso se leía: "Cuando tenga algunas de estas dolencias acérquese a Prestaciones Médicas y pida un cupo de Medicina General: dolor de garganta, fiebre, secreción nasal, resfriado, toma de presión arterial, toma de glicerina, recetas de inyectables".. Nos trasladamos luego a la sala de urgencia del Hospital Santo Tomás, conocido como el "Elefante Blanco" . Luce impecable.
El frío es el rey del lugar, lo que sumado a un día nublado, obligaba a los enfermos y familiares a abrigarse bien.
Decidimos sentarnos a observar el movimiento y hablar con Jaime Cisneros, quien viajó desde Arraiján por fuertes dolores en la cadera por una caída de una retroexcavadora.
Cisneros señaló que en el lugar hay que esperar horas para ser atendidos, pero al no tener seguro ni dinero no le queda más remedio.
Justo en ese instante llegó en una ambulancia una señora que había tenido una pelea con su esposo y tenía la mano cortada. Fue atendida de inmediato.
"Esos son los casos que se atienden inmediatamente, los demás tenemos que llenarnos de valor y esperar", dijo Cisneros.