Nación

Usan a Altos de Curundu como autopista y casa de citas


Los taxistas han hecho de Altos de Curundu un urinal público y una casa de citas, según moradores de este residencial quienes se quejan del exceso de basura, falta de luminarias y exceso de velocidad por parte de los conductores al transitar por sus calles.
Y, por si fuera poco, no es la basura producida en el área la que afea y ensucia sus calles, sino la que tiran sus vecinos de los multifamiliares de Curundú.
Este residencial, ubicado en las áreas revertidas de Ancón, está dividido de Curundú por una cerca de alambre ciclón de grueso calibre, coronada con alambre de púas. Bueno, las púas desaparecieron como por arte de magia desde que los estadounidenses dejaron de mantener y vigilar el área.
Existe un sector que merece especial atención por parte de las autoridades, según los entrevistados por este medio: la vía de acceso a la antigua lavandería del hospital Gorgas, hoy en desuso y propiedad del Ministerio de Salud.
Esa vía no tiene luminarias y el hecho de que colinda con los multifamiliares del corregimiento de Curundú, constituye una preocupación para los residentes, toda vez que los moradores de un Curundú (con tilde), traspasan la cerca del otro Curundu (sin tilde).
Al traspasarla lo hacen con el propósito de tirar basura hacia el lado donde no residen, además de robar lo que les queda a la mano. Pero eso no es todo.
Durante las noches, los moradores escuchan detrás de sus patios palabras de grueso calibre, sonidos propios de actos inmorales y sienten los olores propios de la piedra y la marihuana.
"Los taxistas y los maleantes han convertido la calle de acceso a la lavandería en una casa de cita", señaló una de las entrevistadas, pues al momento de limpiar se encuentran con piezas de ropa interior, preservativos y restos de papel higiénico. Todo esto en los predios de la parte trasera de sus residencias.
Estos actos los realizan allí porque es un lugar indicado para ello, si se toma en cuenta que la hierba se ha "comido" la cerca de ciclón, creando una oscuridad permanente; la maleza ha cubierto gran parte de la calle de concreto y no hay una sola luminaria en la calle.
La Junta Comunal de Ancón colocó unos tanques atados entre sí, con el propósito de evitar el paso de los vehículos hacia esa vía, pero de nada ha servido porque es muy fácil moverlos.
Los quejosos hacen un llamado a las autoridades de Salud, por un lado, porque son las propietarias de la lavandería que será utilizada por el Hospital Oncológico y, por el otro, al Ministerio de Obras Públicas para que cierre la calle hasta tanto se use la lavandería y se coloquen luminarias.
Asimismo, llaman la atención a la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) para que dé mantenimiento al sector.
Allí cada vecino paga para que poden los árboles, corten la maleza, recojan los mangos podridos que caen a la calle y realicen labores de limpieza en general, pero esto es competencia de la ARI y no de los moradores, advirtieron. Por el área se han encontrado culebras y hasta cocodrilos.
Además, desde los multifamiliares vecinos tiran basura que cae próxima a la cerca y los gallinazos penetran hasta los patios traseros y terrazas de las casas aledañas.
Asimismo, se quejan de que los autos pasan a velocidad excesiva por el residencial y que las mismas autoridades del Tránsito permiten el paso de buses y camiones por un área donde no es permitido.
Los propietarios han colocado resaltos (policías muertos) pero el MOP se los ha quitado.
Esto perjudica a los niños del área, que ya no pueden ni usar el parque infantil, primero porque lo destruyen los que penetran al sector y, segundo, por el temor a que uno de ellos sea arrollado por los vehículos que transitan por allí como si lo hicieran por una autopista.
Los robos están a la orden del día, especialmente en un área denominada "el búnker" que era utilizado por los estadounidenses y que con anterioridad los residentes podían usar para pasear y hacer ejercicios, pero que hoy es imposible hacerlo porque se ha tornado peligroso.
Los delincuentes han penetrado a las residencias, incluso por el techo, saltando hasta los alambres de púas colocados en los techos.
Hoy, luego de luchas por parte de los dueños de viviendas, se cuenta con una subestación de Policía, pero ahora resulta que como en el área están ubicadas entidades estatales, los agentes también deben cuidar de éstas y no se dan abasto para vigilar el residencial. Unicamente cuentan para ello con un vehículo.
Finalmente, los quejosos manifestaron a


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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