La novedad de este evento con el que inicia el ciclo de graduaciones del 2006 tuvo como novedad al primer grupo de Licenciados en Administración con opción de vuelo, carrera que inició hace cuatro la UTP en conjunto con el Instituto Tecnológico de la Florida. El primer puesto lo ocupó Fernando Wong de Ingeniería en Sistemas.
En ese momento es necesaria otra fila para llenar una tarjeta con los datos personales del familiar y del reo.
Lineth hace esto cada 15 días, cuando son las visitas. Pero, indica que lo peor, hasta ese momento, no ha comenzado.
La Policía revisa la comida minuciosamente para evitar que se cuelen armas u objetos prohibidos.
Lineth dice que para entonces ya está agotada y todavía no ha visto a su esposo, quien está preso hace seis años acusado de robo a mano armada.
"Se puede llevar alimentos secos y utensilios de aseo personal. La ropa para los detenidos es pantalones de un solo color, sin bolsillo y sin cordón, camiseta amarilla y azul para los reos de confianza", explicó.
Falta aún otra fila en la que se revisa a los visitantes. Lineth dice que la situación es en ocasiones, denigrante y que el trato no es el mejor.
Mientras ella madruga, en su casa su mamá la ayuda llevando a su hijo a la escuela y explicándole que su madre está "haciendo diligencias". El niño no sabe que su padre está preso, piensa que está de viaje. Las revisiones parecen interminables.
Lo peor, dice Lineth, es que la visita sólo dura 30 minutos. Desde que su esposo está detenido, Lineth no tiene vida propia y la familia de su esposo "Julio", mucho menos.
La madre de Julio es una anciana cuya salud ha empeorado desde que su hijo, el único varón, "cayó preso". La buena noticia es que hay probabilidades de que pronto Julio vuelva a ser libre.
Aunque sólo ven a sus parientes por media hora, las filas y la revisión exhaustiva hace que estas visitas duren casi toda la mañana.
El proceso que narró Lineth fue corroborado luego por Mari, quien también tiene a un pariente detenido.
Dijo que se debe tomar un bus blanco y así por fin, reunirse en un rancho. Mari confesó que es tedioso, pero la satisfacción es finalmente llevarle a estas personas un rato diferente en medio de las penurias que les toca vivir en el encierro.
Es por ello, que la "comida de casa" no puede quedar por fuera durante las visitas.
Y el asunto no termina cuando ven a sus familiares. Para salir, los requisitos previos son similares y el cansancio mucho mayor.
Tanto Lineth como Mari coinciden en que las autoridades deben buscar la forma de agilizar las visitas.
Su esperanza es que el calvario que viven cada 15 días y que se repite durante las visitas familiares de marzo, agosto y diciembre, termine pronto.
El Complejo Penitenciario La Joya tiene 2,207 privados de libertad. El 60% son casos de droga; 15%, hurto, 10% violación, 5% homicidio y un 10% casos varios.
La visita promedio en La Joya es de 258 personas por día lo que hace que 1,290 personas vayan allá por semana.
Hay 150 internos que trabajan en los distintos talleres, según información dada por el Ministerio de Gobierno y Justicia.