La 28 Conferencia Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja terminó ayer con Ginebra con una resolución que afirma la plena "pertinencia y validez del Derecho Internacional humanitario en los conflictos armados" del siglo que comienza.
El presidente de la Conferencia, Jaime Fernández, de Panamá, expresó la necesidad de que se respete "la dignidad humana en todos los conflictos, todos los desastres, que en nuestra región son sobre todo naturales, y en el caso de epidemias que han adquirido carácter universal como el sida".
Más de 1,500 representantes de gobiernos y del movimiento internacional de la Cruz Roja acordaron un programa de acción para proteger mejor a los afectados por los conflictos armados y reducir el impacto de desastres y enfermedades en los grupos y comunidades más vulnerables, según explicó el presidente de la Federación Internacional, el español Juan Manuel Suárez del Toro.
El presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, el suizo Jakob Kellenberger, destacó que se haya acordado el objetivo de garantizar el respeto y la dignidad de las personas desaparecidas en conflictos armados y sus familiares.
La Conferencia instó a los Estados a tomar medidas eficaces para determinar la suerte de los desaparecidos a fin de poner término cuanto antes a la incertidumbre y ansiedad de sus familiares y ayudar en la identificación de los restos humanos.
Otra decisión importante, según Kellenberger, es la de fortalecer la protección de los civiles contra el uso y los efectos indiscriminados de las armas, así como proteger a los combatientes de sufrimientos innecesarios y las armas prohibidas mediante el control del desarrollo, la proliferación y uso de las mismas.
La Conferencia propuso "acabar con el sufrimiento causado por las minas antipersonal", reforzando la acción global contra ese tipo de armas, que causan numerosas víctimas entre los civiles incluso años después de acabado un conflicto.
Asimismo, hizo un llamamiento a favor de proteger a la humanidad frente a los abusos militares de la biotecnología y señaló la urgencia de impedir que se socave la prohibición que hace el derecho internacional humanitario del envenenamiento deliberado de poblaciones o la difusión de enfermedades con fines bélicos.
Suárez del Toro destacó el compromiso que tienen los Estados de reducir el riesgo de desastres mediante medidas como una gestión mejor y sostenible de los recursos naturales, del medio ambiente y la planificación urbana.
"Es posible salvar muchas vidas humanas haciendo simplemente cumplir las leyes como hemos visto en recientes terremotos y otros desastres naturales", dijo el presidente de la Federación Internacional.