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Van 105 reyertas estudiantiles


La participación en reyertas estudiantiles y el consumo de alcohol son las faltas más frecuentes entre estudiantes de los colegios oficiales secundarios de la ciudad capital, según un informe estadístico presentado ante la Comisión de Educación de la Asamblea Legislativa por la Dirección de Asuntos Estudiantiles del Ministerio de Educación.
Según las estadísticas oficiales, hasta el mes de octubre del 2002 se tiene el registro de un total de 105 reyertas estudiantiles, que han dejado además de heridos a los participantes, daños a terceros y a la propiedad privada.
El consumo de bebidas alcohólicas se mantiene como la segunda falta con mayor incidencia. Según las estadísticas oficiales se han reportado un total de 80 casos, mientras que el consumo de otras drogas, se eleva a cinco.
Se aclaró que los casos que aparecen en las estadísticas oficiales son solamente los que han sido denunciados y por lo tanto aparecen registrados.
Actos inmorales se registran seis, dos casos de hurto, dos de posesión de armas de fuego y 11 por arma blanca, otros tres por abuso de autoridad, treinta y dos por fuga y uno por robo.
A pesar de que el número de reyertas estudiantiles en lo que va del año, no ha superado a las 225 reportadas el año pasado, las autoridades del Ministerio de Educación se han mostrado de acuerdo con sanciones para los padres de los menores de edad, que incurren en esta clase de faltas.
Mientras que el legislador, José Blandón Figueroa, presidente de la Comisión de Educación de la Asamblea Legislativa, quien se mostró partidario de que se establezcan sanciones para los padres de los menores que participan en estas reyertas, destacó que hay que prestar atención a las estadísticas oficiales.
Destacó que hay que tener presente que el número de estudiantes que participa en este tipo de reyertas es bastante pequeño, si se le compara con la cantidad de jóvenes que están en el sistema educativo.
Blandón dijo que quienes participan en estos actos es una minoría, a la cual hay que prestarle atención y hacer lo posible por resolver esta situación, pero hay que dejar claro que no es la mayoría de los estudiantes la que tiene este tipo de comportamiento violento.
Por otro lado, en este servicio se realiza un 10% de autopsias y un 90% de biopsias. Las autopsias no son potestad del Servicio de Patología sino del médico clínico o el cirujano, a diferencia de la morgue judicial, donde la autopsia es obligatoria debido a que se trata de casos legales.
Señala que el gasto para el hospital con los pacientes de infertilidad, aunque es una institución pública, no es sólo en la atención médica sino en los exámenes, pruebas y la dedicación, las cuales son costosas para el Estado.
“Gracias a Dios que existe el Centro”, manifestó el médico.
Agregó que aunque no fue creado para dar atención en infertilidad, sino para hacer investigaciones en reproducción humana, ofrece un alto nivel de atención a parejas que no tienen ningún recurso.
Nadie brinda esta atención en Panamá. La Caja de Seguro Social refiere pacientes y nosotros les damos ese servicio, aseguró el especialista.
“Nosotros quisiéramos tener un laboratorio in vitro, tener mejores oficinas, pero necesitaríamos casi medio millón de dólares”. Aunque tienen el mejor equipo humano ve lejana esa posibilidad.
Poveda alega que a excepción de algunos países europeos, esta técnica es exclusiva de la práctica privada, porque el Estado no puede gastarse en una pareja 8 mil balboas en estos tratamientos cuando esa suma se necesita para vacunas y estos pacientes a simple vista no están enfermos.
Al respecto, dice que se tiende a pensar que no es un problema de salud, “obviamente es un problema emocional”, la negativa del Estado tiene su base, pero como la definición de salud es el completo estado bio psicosocial, trabajan y exigen porque creen que es una enfermedad.
Sobre el porcentaje de éxito en las inseminaciones dijo que podría ser mayor del 20 por ciento, pero usan procedimientos, a veces, de último recurso en pacientes que la mejor elección sería un in vitro, al cual no tienen acceso.
Muchas veces tratan de hacer hasta lo último aunque las posibilidades sean muy bajas porque decirles estás fuera de tratamiento de infertilidad, es sinónimo de que nadie más las puede tratar, aseguró Poveda.
Resaltó el trabajo del Centro de Reproducción del Santo Tomás en el cual han logrado excelentes resultados, pero le gustaría mejor equipo y más espacio, que cree posible con la redistribución que se está dando en el hospital.
Sobre las tasas de infertilidad éstas se encuentran entre el 10 y 15 por ciento en las parejas. Según estudios hechos por el Centro de Reproducción del Santo Tomás, la mitad de las veces es responsable el hombre y la mitad las mujeres y a veces más de un 30 por ciento es por ambos. Es un problema de parejas, aseguró Poveda.
Referente a las causas, dijo que el 80 por ciento las puede tratar un ginecólogo. Lo que se quiere es que las pacientes sean mejor atendidas desde el mismo centro de salud y tengan una orientación al momento de hacer tal o cual procedimiento, aseguró.
El Dr. Carlos Poveda aconseja a las parejas con problemas de infertilidad que estudien bien cuál es su situación, qué tipo de tratamiento requieren y cuáles son las tasas de embarazos de ese centro al cual acuden.
El especialista se refiere a procedimientos costosos como la fertilidad in vitro, la donación de huevos y otras técnicas de embarazo como la Inyección Interocitoplasmática de Espermatozoides (ICSI), que se usa cuando el hombre produce muy pocos espermatozoides. La técnica consiste en tomar un espermatozoide e introducirlo en la célula, que es el ovocito, para fecundarlo.
En todos estos casos la pareja debe preguntar al médico cuál es la tasa de embarazos con el procedimiento que le van a practicar. Después, pedir, por lo menos el nombre de tres pacientes exitosos en el último año. Si el médico no es capaz de entregarle una certificación por un organismo, debe ponerle en contacto con pacientes que haya atendido.
“Estamos hablando de 7, 10, 14 mil dólares o hasta 20 mil y hay parejas que han gastado hasta 100 mil en muchos laboratorios aquí y en cualquier parte del mundo”, afirmó Poveda.
“Si uno va a comprar un carro uno verifica, y en estas cosas también. Estamos acostumbrados a que no se nos cuestione y que no se nos pida una segunda opinión. Porque no es solo asunto de dinero, el gasto emocional de una pareja ante cada fracaso es terrible, realmente terrible”, sustentó.
Al final, agrega , como somos un centro de referencia vemos todos los días pacientes atendidas en tres o cuatro clínicas, porque si una no funciona van a otra y al final sienten que han gastado un montón de dinero y se les ha estafado y muchas veces no ha sido así.
Recomienda a las parejas, documentarse, investigar en internet, pedir una opinión de su ginecólogo con respecto al especialista de infertilidad, luego ir a la consulta, disipar todas las dudas, y si no le gusta, buscar una segunda opinión.
Hoy en día bajo ningún concepto, en ninguna especialidad, tienen que hacer lo que el médico le diga sin estar informado. “El paciente tiene derecho a solicitar su diagnóstico, su pronóstico, sus laboratorios, a tener su expediente y al final decir: yo necesito el nombre de dos o tres personas para hablar con ellos, y el médico tiene que tener esa información”, afirmó Poveda.
Si le ofrece una tasa de embarazo de un 30 ó 40 por ciento debe saber cuántos ha hecho en el último año, y si le está garantizan un 30 por ciento y se lo ha hecho a 10 debe tener por lo menos tres parejas embarazadas, y eso es importante, reiteró.
Por último, en internet existen muchas corporaciones de pacientes que entre ellos mismos se enseñan y es bueno hablar con pacientes del mismo médico y de otros y compartir información y buscar ayuda psicológica.
“El problema de infertilidad es un problema devastador con las parejas y a veces nos olvidamos de esa parte. A veces se vuelve una obsesión. Hay personas que quizás no tendrían esa obsesión de tener hijos si no se les dice que no pueden y se vuelve una verdadera obsesión”, dijo el especialista.
“Los familiares presionan, los padres; es inclemente la presión social que hay sobre una pareja y al final la presión se vuelca muchas veces toda sobre la mujer, a pesar de que a lo mejor es el hombre y ella llega a sentirse que no es mujer si no tienen hijos, y esto obliga a las parejas a embarcarse en cualquier cosa, cualquier persona que le dé una luz de tratamiento”.
Poveda se refirió a la experiencia de los médicos fertilistas, la cual definió como dolorosa porque de cada 10 pacientes que tratan 3 se embarazan y 7 llegan al consultorio llorando.
En estos casos, afirma, el sangrado menstrual es algo horroroso. “A veces si hay semanas en que nadie se embaraza, la depresión lo contagia a uno; es muy difícil, muy difícil, porque no es como la otras partes de las medicina que hay una enfermedad y se le da tratamiento, en la infertilidad no ocurre así”, revela.
Si bien es una de las que más recompensa económicas da, el trabajo y la dedicación es la que más exige, dijo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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