En cuanto al cristal, que hace visible el rostro del difunto, podemos encontrar ataúdes con vidrios ovalados (en forma de cúpula) que permiten ver hasta la mitad del cuerpo; mientras que en otros sólo se permite ver la cara, siendo un factor que influye finalmente en su precio.
Cada una de las cajas mortuorias vienen forradas con telas de satín blanco y encajes muy bien diseñados, que hacen un trabajo fino y elegante.