Nación

Viajan apretujados en buses

La escasez de colectivos en la capital mantiene las paradas llenas de gente hasta altas horas de la noche.


Como reses y animales que intentan entrar en un corral, así corren y empujan los panameños para conseguir un espacio en un transporte público.

Los intentos terminan por encontrar una esquina dentro de un bus repleto de gente.

Cada día hay menos buses prestando el servicio y la desesperación hace perder, hasta al más cortés, su gentileza.

 

Lo que se vive en la ciudad se observa en el interior del país a la hora de transportar el ganado.

A las vacas y los puercos se les apiña para ganar espacio y eso pasa en la ciudad de Panamá.

Los ciudadanos viajan literalmente como "sardinas" y a su suerte, pues no hay autoridades de Tránsito que vigilen lo que ocurre.

 

Cuando se le preguntó a Miguel Martínez, secretario general de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), si colocarían unidades para suplir la escasez de buses esquivó la respuesta.

Realidad.
"Empuja... empuja... sube", gritaba atormentada una madre a su pequeña hija, que se esforzaba para no quedar atrapada entre las piernas de las personas en las escaleras de un bus de Mañanitas-Tumba Muerto.

"Es un servicio basura, los transportistas hacen lo que quieren", decía en tono molesto, la señora.

 

Marizabel Castillo, una estudiante de bachillerato en Ciencias del Instituto Nacional, para llegar a las 7:00 a.m. al colegio debe salir a las 3:45 a.m.

Antes salía de su casa en Alcalde Díaz a las 4:30 a.m. y llegaba sin problemas a la avenida de Los Mártires. Si lo hace llega después de las 8:00 a.m.

Operativos.
Panamá América conversó con los dirigentes de las piqueras de Las Mañanitas, Tocumen, Torrijos-Carter y de la prestataria de la 24 de Diciembre, Felipillo y Pacora.

 

La problemática radica en que las unidades no circulan por no tener las condiciones y por el seguro de daños a terceros.

Santos Vega, presidente de la piquera de Las Mañanitas, indicó que un 5% de los vehículos están dañados por lo costoso de las piezas y el combustible.

La flota es de 135 buses y dijo que los buses se quedan en los tranques.

En la ruta de Tocumen de 142 buses, sólo 90 están operando.

Según Ricardo Ortega, presidente de esa piquera, el déficit es de 25%.

Ellos no mejoran, contó, por la inseguridad generada en los rumores de cambios en el servicio.

La reparación de un radiador a un bus le cuesta B/. 580, por eso lleva año y medio sin funcionar. Un radiador es un intercambiador de calor.

La Cooperativa de Transporte San Cristóbal de Chepo, R.L. brinda el servicio en 37 rutas del Este de la ciudad. De 1,800 certificados de operación, 75% opera.

Javier Delgado, secretario general de la prestataria, adujo que brindan un transporte Compita, ineficiente, pero Compita. Él hace alusión a la marca económica de comida del actual Gobierno.

El transportista se quejó que un seguro les cuesta B/. 70 al mes.

En Torrijos-Carter, donde mueven a cerca de 5 mil personas, hay 10 buses fuera de servicio.

Johnny Mosquera, dirigente de la piquera, explicó que esos buses no han conseguido el seguro y otros no son aptos para prestar el servicio.

Por su parte, Domingo Latorraca, presidente de la Cámara de Comercio, dijo que la sociedad está harta de este sistema.

"Nuestros niños están sin sus padres porque tienen que salir a las 4:00 a.m. y regresan muy tarde en la noche", expresó.

La Ley número 14 de 26 de mayo de 1993 rige el transporte público y el Artículo 2 dice que en aquellas rutas en las que las personas presten un servicio deficiente, el Estado asignará otros concesionarios.


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380691
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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