"Fueron los peores 15 minutos de mi vida. Los nervios se reflejaron hasta en los rostros de los pilotos", expresó el primer vicepresidente, Rubén Arosemena, luego que el avión en el que se transportaba hacia Chiriquí aterrizara de emergencia en Veraguas.
Aseguró que al avión se le apagó uno de los motores a mitad de vuelo, lo que provocó una reducción en la velocidad del aparato. "Iba con mi esposa y algunas amistades para el funeral de Santiago Fundora, cuando sentimos que las cosas no funcionaban bien, nos llenamos de mucho nervio y pensamos que se apagaría el único motor y quedaríamos en picada a tierra".
"El piloto decidió sobrevolar Veraguas antes de aterrizar, debido a que se tenía que quemar combustible, porque si sufría algún desperfecto podía ocurrir una desgracia", señaló. Reveló que es la tercera vez que se encuentra en una situación similar. Expresó que los aviones y helicópteros del Servicio Aéreo Nacional (SAN), se han convertido en una "trampa de muerte" para el personal de la institución así como para los ocupantes.