Una estudiante de música y su hija de un año fueron asesinadas en la mañana de ayer a puñaladas, en un arranque de celos de su esposo y padre de la menor Wilfredo Palacios, quien luego intentó quitarse la vida cortándose el cuello y las muñecas con la misma arma con que ejecutó el crimen.
Los cuerpos de Amparo Gutiérrez, de 22 años y su hija Mariacheli Palacios se encontraban tirados sobre un charco de sangre en su cama, dentro de uno de los cuartos de la residencia 8-49ª de la Calle Octava de los Andes No 1, que habían alquilado hace dos semanas.
Según los informes policiales, el crimen se ejecutó a eso de las 8:00 a.m., cuando Wilfredo Palacios, de 33 años, dio varias puñaladas a su esposa y su hija para luego cortarse el cuello y se lanzó sobre el cuerpo de ambas.
Los reportes señalan que Amparo Gutiérrez recibió seis puñaladas y su hija, que falleció en el Hospital del Niño, sufrió cuatro y además recibió varios golpes en el rostro.
Maylin Gutiérrez reveló que su cuñado se encontraba tirado sobre el cuerpo de su hermana y su sobrina, pero que logró sacar a la niña para que fuera llevada al hospital para recibir atención médica.
Agregó que su hermana había denunciado a su esposo en la corregiduría por haberla golpeado en varios ocasiones y que en una de ellas fue detenido por la policía, pero se habían reconciliado.
También explicó que su hermana se encontraba realizando los trámites para el divorcio, pero hacía dos semanas decidieron mudarse de su casa y alquilar un cuarto cercano en una residencia vecina y que todas las mañanas le dejaban bajo su cuidado a Mariacheli.
Aseguró que Palacios debía tener todo planeado, ya que cuando ellos vivían en su casa impedía las constantes disputas que sostenían porque su hermana llegaba a altas horas de la noche de la Universidad de Panamá, en donde estudiaba el tercer año de música.
Vecinos del lugar aseguran que Palacios, quien es operario de equipo pesado, parecía ser un hombre pacífico, pero sí era sumamente celoso y no le gustaban las horas de llegada de su esposa a la casa.
Escenas de intenso dolor se vivieron cuando funcionarios de la Fiscalía Auxiliar trasladaron a la occisa por una empinada y resbaladiza cuesta hasta el carro fúnebre, en donde había otros dos cuerpos.