LA promesa del alcalde Juan Carlos Navarro de reformar y reorganizar la buhonería en Calidonia antes que finalice el año no es broma.
En ese sector comercial se observan las nuevas casetas, que ahora tienen el techo.
Se pueden contar cerca de 8 casetas pequeñas y una del modelo grande, ubicada frente a Créditos Mundiales.
La Alcaldía de Panamá reiteró que el costo de los nuevos quioscos, dentro de un plan piloto del mobiliario urbano, es de B/.1.00.
Y aunque los funcionarios municipales alegan que las casetas serán de gran atractivo turístico, los buhoneros insisten en quejarse.
El alcalde Navarro aseguró que no hay dificultades en el programa para ordenar la buhonería.
Manifestó que la idea es consultar, escuchar y ponerse de acuerdo para ir reemplazando, poco a poco, en una etapa de prueba, los actuales quioscos por los nuevos de buhonería.
"Todo anda muy bien, gracias a Dios, en el programa para ordenar la buhonería".
Los buhoneros de Calidonia están en la incertidumbre por la colocación de los nuevos puestos.
Juan Jiménez, secretario general del Sindicato Nacional de Buhoneros, Trabajadores Informales y Similares (SINBUTIS), dijo que algunos de los compañeros no quieren esos quioscos.
Beatriz Rodríguez, una buhonera de Calidonia, señaló que pagaban B/. 2 mensuales, pero ahora será B/.1.00 diario.
Eso la tiene muy preocupada, porque en más de 20 años de ejercer la economía informal, en ocasiones, regresa a casa sólo con el pasaje.
Los más de 600 buhoneros de 1, 300 afiliados al SINBUTIS, que ejercen en Calidonia, tienen sentimientos encontrados.
Rosela Gómez, una mujer que tiene más de 15 años de ser buhonera, es de las pocas que quiere la modernización de los puestos.
Ella no discrepa del precio de los nuevas casetas, pues se trata solamente de B/. 1.00 que se puede sacar fácilmente en las ventas diarias.
Su complacencia se basa en que los clientes serán atraídos por lo nuevo y comprarán, pues en realidad siempre venden algo.
Pero, no todo es favorable. Gómez sostuvo que lo único que le preocupa es que pagarán los quioscos y nunca serán de ellos, pues se trata de un arrendamiento que luego la Alcaldía de Panamá les puede quitar.
Eso mismo piensan otros buhoneros del sector.
El Decreto No. 25 de 14 de enero de 1999, regula el ejercicio de la buhonería o economía informal en el distrito.
Cada uno de los 500 nuevos puestos de buhonería, que se colocarán en la ciudad, costarán B/.3 mil cada uno.
La transnacional Equipamientos Urbanos de Panamá S.A. (EUPAN) instalará todas las estructuras.
Además, se adecuarán 2, 100 metros cuadrados de aceras deterioradas en diferentes áreas.
Las medidas de los quioscos será de 3.25 metros de altura, y tienen capacidad para albergar a un usuario. El área interna, donde puede poner sus productos, es de 1.60 mts. de ancho y 2.60 mts. de largo.
El otro modelo es el compartido, para dos personas. Tiene 2.61 mts. de altura máxima, el área interna de 1.18 mts. y largo de 1.20 mts.
Estarán a prueba por un periodo de 30 días.
Atrae la desgracia abrir un paraguas en un sitio techado o en la propia casa.
Un amuleto es un objeto al que supersticiosamente se le atribuye una virtud sobrenatural para alejar algún daño o peligro o para proporcionar algo, como por ejemplo las famosas patas de conejo, los búhos de la suerte, el escarabajo egipcio, la cruz de Caravaca o las figuritas de los elefantes con la trompa hacia arriba.
También se dice que la sal, así como el ajo, tiene el poder de alejar a los malos espíritus.
Quedamos sorprendidos con nuestra investigación.
Por dos días consecutivos escuchamos a la gente hablar sobre supersticiones. Es un tema que en términos generales conocen muy bien.
Las mujeres están convencidas de que si colocan su cartera en el piso, les faltará dinero. También creen en que el gato negro es de mala suerte y que la planta de sábila no debe faltar en casa.
Mientras que los hombres, son incapaces de pasar por debajo de una escalera y dedicarse a hacer más de cuatro cosas un martes 13.
Interesante fue darse cuenta que sin distingo de sexo, edad, nivel de educación y clase social, los panameños son fieles creyentes de las supersticiones.
Llámese supersticiones, fetichismo o creencias, nuestra vida gira en torno a influencias extrañas no explicables por la razón. ¿Qué dices ahora, eres o no supersticioso?
El número 13 es de mala suerte.
No dejes tu cartera o bolso en el piso, te será difícil conseguir dinero.
No pases por debajo de una escalera, tendrás el peor de los días.
Si se quiebra un espejo en casa tendrás siete años de ruina. Para contrarrestar la maldición debes recoger sus pedazos uno por uno, ponerlos en una bolsa y botarlos de una vez.
Viejas casetas sern historia
Hay quejas que este moderno mobiliario no es muy seguro para guardar los artculos y productos.