El peor enemigo de las víctimas de violación carnal es la propia sociedad. Muchas de ellas nunca denuncian a sus agresores por temor al escarnio público. Tampoco logran superar el trauma. Y los niños, en ocasiones, ni siquiera entienden qué les pasó, por falta de educación sexual. El Código Penal es enérgico y el Ministerio Público maneja los casos con el profesionalismo requerido. El problema radica en el morbo con que los ciudadanos vemos todavía esta realidad, que nos golpea el rostro a diario, y lo poco que hacemos por los mancillados y su calvario.
Violadores siguen sueltos y haciendo de las suyas
El peor enemigo de las víctimas de violación carnal es la propia sociedad. Muchas de ellas nunca denuncian a sus agresores por temor al escarnio público.
Arnulfo Barroso Watson (arnulfo.barroso@epasa.com) / PANAMA AMERICA