SE APROXIMA la estación seca y las vacaciones de los estudiantes, por lo que los paseos familiares se multiplican en esta época
Para hacer más divertidas las vacaciones de niños y jóvenes, Rosendo Santana, desde hace 9 años ofrece más de 100 flotadores de diferentes tamaños y colores.
Delfines, aviones, tortugas, personajes animados, pulpos, camas y sillas son sólo algunos de los flotadores que encontramos al final de la vía Argentina.
Santana, quien vive en el corregimiento de El Copé, en la provincia de Coclé, viaja todos los fines de semana a la ciudad capital para ofrecer a sus clientes lo último en estos accesorios.
Aseguró que estos salvavidas que tienen precio que van de B/. 2.50 a B/.10.00, según el tamaño, son ideales para llevar a las piscinas, playas y ríos. Indica que los niños se entusiasman cuando los ven porque saben que con ellos se divierten y tienen seguridad.
Si no sabe nadar, no ingrese al mar, lagos ríos o piscinas. No se lance bruscamente en lugares con agua que no conoce. Mantenga siempre a la vista a los niños. No se bañe en áreas restringidas por las autoridades. No tire latas, basura, ni vidrios al agua.
Araya mencionó que además se les trata de ubicar en puestos de trabajo para que puedan mejorar sus ingresos y contribuir con el bienestar de la familia.
Para evitar que el inmueble sea objeto de personas de mal vivir, Elsa Salazar, administradora de la residencia, destacó que hay una continua vigilancia en el área, por lo que cuentan con el apoyo de la Policía de Turismo, con el propósito de preservar el orden y el aseo en la restaurada Casa Barco que es admirada por los turistas.
La Boyacá se encuentra en el Baluarte Mano de Tigre. Este macizo formaba parte de las fortificaciones de la ciudad. Su construcción se inició a finales del siglo XVII y sus muros fueron mejorados durante la centuria siguiente, ya que el resto fue demolido en el siglo XX.
La Boyacá, una casa de madera cuya punta se parece a la proa de un barco, le debe su nombre a una cañonera colombiana de fines del siglo XIX.
La estructura fue construida en 1890 y restaurada entre 2004-2005. La casa se construyó sobre uno de los muros del antiguo foso.
Actualmente alberga a 29 familias del corregimiento de San Felipe, las que pagan un alquiler de acuerdo con sus ingresos.
La vieja casona fue construida sobre un foso existente entre la muralla de la ciudad. El inmueble de madera se construyó a finales del siglo XIX, y permanece erguido debido a las restauraciones. Se mantiene en pie, como testigo de la historia.
El arquitecto y consultor panameño Eduardo Tejeira Davis dijo que La Boyacá es la casa más vieja que hay en pie en la ciudad de Panamá.
La Boyacá se llama así porque parece la proa de un barco. "Boyacá era el nombre de un buque de guerra colombiano para ese tiempo", relatan el libro Ciudad, de Eduardo Tejeira Davis y Vanessa Spadafora.
Vive de hacer flotar a otros
Un interiorano viaja hasta la ciudad para ofrecer flotadores de variadas formas los fines de semana.