Desde 1994, un grupo de 899 personas, provenientes de Colombia, desplazados por el conflicto armado de su país, huyó a Panamá en busca de más seguridad.
Esa gente, que vive presa en sus comunidades, se recuerda cada 20 de junio en el Día Mundial del Refugiado.
Para el coordinador pastoral de Movilidad Humana del Vicariato de Darién, Jorge Ayala, con la situación de los refugiados, el Gobierno, por un lado, es bastante permisivo en dejarlos estar en el país, pero por otro, las cuatro administraciones anteriores no han dado la respuesta que establecen los convenios internacionales.
“Hay una restricción de movilidad, ellos deben permanecer solo en sus comunidades receptoras y deben estar circunscritos a esa comunidad nada más”, concluyó Ayala.