MIENTRAS el capitalino se ocupa de mantener su auto con gasolina, en Tres Hermanas de Capira, es fundamental que los caballos se hayan alimentado bien para que no dejen al jinete a medio camino.
Y no hay duda del buen trato que se le dispensa a estos animales, pues de ellos depende el día a día de los moradores.
Tres Hermanas es una comunidad ubicada en el corregimiento de Capira. Para llegar allá es necesario recorrer más de tres horas por un camino difícil y repleto de lodo por las lluvias.
Panamá América estuvo en ese sector durante una gira organizada por la Gobernación de Panamá y el despacho de la prima dama, que era esperada con ansias por los pobladores.
Cruzar el río y un puente colgante son parte de los requisitos de la travesía. Las carencias económicas saltaban a la vista, pero también una inmensa sonrisa se dibujaba en el rostro de quienes pasaban a nuestro lado.
Desde los niños hasta los más adultos salían al encuentro de los visitantes, mientras otros más aguardaban en el centro de salud y la escuela por atención médica.
Allí estaba José Acevedo, de 27 años. Él nos contó las peripecias que pasa cada día para ir y venir de su casa.
"Acá no hay trabajo y los pocos que se logran conseguir no pagan más de B/. 3 por día, lo que no les alcanza ni para la comida .. pero que hace uno, no hay de otra", manifestó.
Acevedo narró que viven de la siembra de arroz, yuca, otoe y otros productos.
Dice que algunas veces han visto como una alternativa salir a vender sus productos, pero por el mal estado de los caminos y los bajos precios a los que son pagados, han optado por sólo producir para su consumo.
Es en ese momento que el caballo se convierte en el aliado número uno.
En tiempos de invierno, lo más cerca que llegan los carros les queda a una hora caminando y el costo del pasaje hasta Capira es de B/.3 (lo mismo que un día de trabajo).
Todo esto se traduce en un dolor de cabeza para conseguir transporte. Los buses salen cada dos horas hacia Tres Hermanas.
La situación del transporte incide directamente en este aspecto.
Sucede que cuando alguien se enferma de urgencia y debe ser traslado a otros centros médicos, no hay carros y los que hay, cobran hasta B/. 50, un dinero que en la mayoría de las veces no se tiene.
En cuanto a comunicación, el panorama tampoco es favorecedor.
"Muchas veces estamos incomunicados, debido a que sólo hay un teléfono público que cuando tiene problemas con la línea o se llena de dinero, no sirve. Y los pocos que tienen celular, tienen que ir a lugares altos porque no hay cobertura", subrayó.
En Tres Hermanas han aprendido a vivir sin energía eléctrica, muchas veces sin agua y con enfermedades como diarreas y resfriados.
"Sólo nos queda seguir adelante", precisó Acevedo.
Vivir apenas con lo necesario
Los moradores de Tres Hermanas recibieron atención médica, botas de caucho y bolsas de comida.