La preocupación de Lidia es compartida por al menos 54 personas que vivían en este edificio. Resulta que las autoridades solo disponen para reubicarlos temporalmente de la pensión Santa Ana, pero los afectados no quieren ir a este lugar porque aducen que las bandas contrarias los matarían.
Lidia afirmó que "ir a este lugar sería buscar la muerte, vamos a morir y no queremos que mueran más inocentes".
"Me salve... Cuando se dio el desplome, gracias a Dios mi hijo estaba con mi mamá. Yo estaba dormida, pero los vecinos me avisaron. Pero ahora no quiero morir en manos de las bandas, no nos podemos arriesgar de irnos a otro barrio", agregó.
Jorge Gordón también dijo que no puede exponer la vida de sus dos hijos llevándolos a otro barrio.