Nación

Voto latino decisivo en la elección del 2,000


Washington-"La Minoría de Mayor Crecimiento en los Estados Unidos", proclama el titular del suplemento dominical Parade en un extraordinario reportaje sobre los aportes culturales y sociales de los emigrados de Latinoamérica radicados en este país.
El mismo día, una nota de portada de The Washington Post puntualiza el decisivo voto Latino en la elección del Demócrata Gray Davis, que reconquistó la gobernatura de California tras los dos períodos del Republicano Pete Wilson, famoso por sus draconianas medidas contra los indocumentados provenientes de México.
Por su parte, el New York Times publica una columna de opinión favoreciendo el paulatino levantamiento del embargo contra Cuba y un diálogo directo con el pueblo cubano, apertura que cuenta con el apoyo de un preponderante sector de la comunidad de origen latino.
Los tres artículos reflejan una nueva toma de conciencia ante los avances políticos y económicos de una colectividad de origen Latinoamericano de unos 40 millones que representa un significativo 14% de la población total de Estados Unidos.
Para el autor del reportaje del Parade, Tad Szule, un escritor de extensa experiencia internacional, lo notable de los latinos es como han logrado armonizar "su devoción a los valores de la familia y la práctica de su religión" con la tradición puritana de Estados Unidos, a la vez que retienen un evidente orgullo por sus raíces étnicas.
Este es el mismo sincretismo cultural que la connotada antropóloga, Reyna Torres de Araúz, señalaba como un elemento fundamental en el carácter cosmopolita de la sociedad panameña y que Panamá proyecta al mundo a través del Canal Istmico con su lema "Puente del Mundo, Corazón del Universo".
Cada año la comunidad hispanohablante de Estados Unidos adquiere un mayor perfil en el ecléctico panorama político, especialmente en los años de las elecciones presidenciales cuando los candidatos de ambos partidos que se ponen a repasar su español de secundaria, que por lo general deja mucho que desear.
La campaña presidencial del año 2,000, que se inicia este año, promete añadir aún más importancia al potencial político de los millones de iberoamericanos que rápidamente se está convirtiendo en el primer grupo minoritario en los registros electorales, habiendo ya jugado un papel crítico en las elecciones estatales en Florida, Texas, Nueva Jersey, además de California.
Lamentablemente el grupo étnico que se denomina "latinos" o en su versión inglesa de "hispanics" aún carece de una plataforma coherente especialmente en política exterior, donde debería tener un importante impacto tal como la comunidad judía ha ejercido en defensa del Estado de Israel o la agitación de la colonia polaca cuando Polonia procuraba ser incorporada a la OTAN.
"Los académicos tienden a no votar, pero los estadounidenses de origen polaco pueden decidir que partido gana las elecciones en el Estado de Illinois", comentó un funcionario del gobierno del presidente Bill Clinton cuando éste fue criticado por prominentes politólogos por promover la expansión del pacto de defensa atlántica.
A pesar de que grupos cubanos como la Fundación Nacional Cubano-Americana han demostrado la capacidad de presión que un grupo étnico puede ejercer en la política exterior de Estados Unidos, a veces completamente fuera de proporción de su tamaño, poco o nada se ha oído de la comunidad latina sobre temas como el Mercosur, las cumbres iberoamericanas, o la importancia para Estados Unidos el estrechar las relaciones con Latinoamérica.
Hasta el momento, la comunidad latina parece dedicada a la defensa de intereses divergentes entre sus varios componentes, los de origen mexicano, puertorriqueño, cubano, salvadoreño, nicaragüense, colombiano, argentino y brasileño. Por eso sus voces continúan siendo tenues en los foros de discusión de los asuntos internacionales, dentro y fuera del Congreso.
"Fundamentalmente, el idioma español es el gran unificador de las rica y dispar cultura hispánica", escribe Szule. "Y esa cultura, con todos sus vibrantes acentos y a través de su música, comidas, literatura y preocupaciones políticas, se están entrelazando en la diversa tela americana para convertirse en el umbral del Siglo XXI en una nueva cultura americana".
Szule, un excorresponsal del New York Times y autor de dos famosas biografías de Juan Pablo II y Fidel Castro, basa sus observaciones en una visita a Los Angeles donde entrevistó, entre otros a Marcelino Ramos Gutiérrez, su esposa, María del Refugio, y sus diez hijos, todos bilingües y graduados universitarios, que sirvieron de modelo para esta versión de la realización del "sueño americano".
Una foto de una sonriente familia Ramos sale en la portada de Parade, una revista que va adjunta como suplemento de los domingos en 380 periódicos de Estados Unidos.
Además de María del Refugio y Marcelino, un jardinero de 59 años que entró al ilegalmente hace 32 años, en la foto, tomada en la casa paterna en el suburbio sanangelino de San Gabriel, salen retratados cada uno de los diez hijos: Humberto Ramos de 38, un científico social asociado a la Arquidiócesis de Los Angeles; Rosa Pérez Ramos de 36 es funcionaria del departamento de Policía en Santa Ana, California; Héctor de 33 es médico en St. Louis.
Sergio de 31 es cura con un doctorado en filosofía del Colegio Angelicum de Roma; Ricardo de 28 es arquitecto y veterano de la Fuerza Aérea; su hermano gemelo se graduó del Pasadena City College y Jaime de 26 prepara su doctorado en economía en la Universidad de Santa Bárbara; Estella, su gemela es sicóloga; Gloria de 25 tiene la maestría en lingüística de la Universidad de Harvard y Lorena, la menor de 21 se gradúa dentro de dos años de la Universidad Estatal de Los Angeles.
"Los Ramos son una orgullosa familia Mexicana-Americana, que participa plenamente en la vida de los Estados Unidos sin abandonar su identidad mexicana", señala Szule. "De alguna manera su historia refleja la de otros hispanos a través de los Estados Unidos. La habilidad de integrar las dos identidades es quizás el secreto de la rica cultura hispánica que ha echado raíces en este país".
Las implicaciones políticas de este nuevo fenómeno, no se han hecho esperar en el panorama de la política interna, donde ya se vislumbra una dura contienda por el voto hispano entre los candidatos presidenciales más probables, el vicepresidente Albert Gore por los demócratas y el gobernador de Texas, George Bush.
La importancia del voto latino es uno de los factores que ha llevado a Gore a considerar solicitar el apoyo de Bill Richardson, el actual secretario de Energía, que podría terminar como su candidato a la vicepresidencia. Richardson es un excongresista Demócrata de Nuevo México, de madre mexicana que habla perfectamente el español, lo que le sirvió para aunar buenos contactos con los diplomáticos latinoamericanos, en los dos años que sirvió de embajador de Clinton ante la ONU.
Los analistas políticos se han percatado que el voto latino ya no está garantizado para el Partido Demócrata como lo estuvo en las pasadas décadas cuando los demócratas eran el partido de la clase trabajadora, de los inmigrantes y los desposeídos.
A medida que entran en la clase media o se convierten en activos participantes en la política de los gremios, los latinos más y más reparten su voto en los principales campos. Por eso un 49% de los votantes latinos eligieron a Ronald Regan y, más recientemente jugaron un papel clave en la elección de Jeb Bush como gobernador de Florida, dos años después de haber contribuido masivamente a la elección de su hermano George, a la gobernatura de Texas.
El llamado a una política más tolerante que se publicó en el New York Times viene firmado por los demócratas que sirvieron en gobiernos Republicanos. Bernard W. Aronson, que fue secretario adjunto de Estado para asuntos interamericanos durante el gobierno de George Bush, y William D. Rogers, que tuvo el cargo Subsecretario de Estado para asuntos económicos durante la presidencia de Gerald Ford.


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101 años de Panamá América

 
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