Nación

¿Vuelve la aristocracia al barrio de San Felipe?


¿Se muda la aristocracia a San Felipe? ¿Qué cambios se han dado, después que el área fuera declarada patrimonio de la humanidad? ¿Salen los pobres para dar cabida a los adinerados que pueden pagar las viviendas restauradas?
Juan Carlos Navarro, residente en San Felipe y alcalde de la ciudad capital, manifestó al respecto que a ese barrio se muda la gente que quiere preservar el valor histórico del corregimiento, en alusión a señalamientos de que hacia él se está mudando la aristocracia, como una repetición de la historia en espiral.
Muchos pobres, sin embargo, han tenido que ser desalojados del sector para dar paso a la venta de inmuebles, que antes eran pequeños cuartos de inquilinato y ahora se han convertido en espaciosas y lujosas residencias.
Navarro aseguró que, si bien es cierto, las autoridades han desalojado a gran cantidad de panameños que no siempre vivieron en San Felipe, también es cierto que muchos se han quedado, especialmente quienes han residido por muchos años allí.
En el barrio viven obreros de la construcción, intelectuales, artistas y profesionales en armónica conjunción, lo que constituye el verdadero atractivo de San Felipe, según la primera autoridad distrital, quien vive allí con su familia desde hace ocho años. En el barrio se reflejan todos los estratos socioconómicos del país, sustentó.
Se mudó allí porque cree en el rescate de las raíces históricas y culturales de la capital y porque en las cosas no sólo hay que creer, sino también hacer algo por ellas.
"Tú conoces a tus vecinos" del barrio, señala el alcalde, al tiempo que menciona a la maestra "que vive allá", a su vecina Mirna, a su nieto Eduardo, al "paisano" (el chino) de la esquina, en fin, a todos los que hacen vida de barrio, recalca.
Este tipo de convivencia se ha perdido en la mayoría de los barrios de la ciudad, donde la gente no conoce a sus vecinos y viven encerrados en sus apartamentos, añade.
Es su intención como alcalde, según dijo, que a medida que se siga restaurando San Felipe, se le garantice a los actuales residentes, ricos o pobres, la oportunidad de quedarse en su hogar.
Si ello es así, le señalamos durante entrevista con este medio, ¿cómo es que hay quienes se quejan de que los pobres son sacados del barrio?
El alcalde, quien estuvo en compañía de sus hijos al momento de la entrevista, realizada en su residencia, se toma su tiempo para responder.
"Lo que yo quisiera como alcalde es que los cambios afecten lo mínimo posible a la población de San Felipe" y agrega que la experiencia en lugares similares, como Antigua, en Guatemala; San Juan, en Puerto Rico, o Cartagena, en Colombia, es que cuando se restaura un lugar como éstos siempre hay cambios. Lo que hay que tratar es que esos cambios no afecten a los que han vivido siempre allí.
Resaltó que ahora el representante, la corregidora e incluso el alcalde no son foráneos, sino que viven en San Felipe y eso ya es una ventaja.
Argumentó que en otras latitudes, cuando se restauran cascos antiguos, se construyen proyectos para permitir que cualquier persona sin importar el estrato social pueda llevar una vida digna dentro de su barrio.
¿Pasará lo mismo aquí? "Yo espero que se haga... usted sabe que la responsabilidad principal del Casco Viejo la tiene el gobierno central", dijo. A la vez recalcó que desde que él es alcalde, no se ha realizado ningún lanzamiento por parte de la Corregiduría porque se comprometió con sus vecinos para hacer las cosas en buena lid.
Explicó que hay personas que han comprado una casa y se ponen de acuerdo con sus vecinos: o bien les ayuda a trasladarse a otro lugar, o llega a arreglos con ellos para remodelar y alquilarles las viviendas ya remodeladas. El respalda esa política, sustentó, porque hay que trabajar con el sanfelipeño y no en contra de él.
Sobre los cambios en el área, Navarro sostiene que en los últimos meses se siente mayor seguridad, por ejemplo, porque la Policía Municipal apoya a la Policía Nacional, a petición de esta última.
Con relación a si la historia se repite en espiral y la aristocracia vuelve a San Felipe, como históricamente se instaló protegida del arrabal, Navarro manifestó que todo aquel que desee preservar el valor histórico del área, debe regresar a vivir a San Felipe, "pero eso nunca debe ser a costilla de, ni a pesar del sanfelipeño que vive aquí ahora mismo".
CAMBIOS
Caminar ahora por San Felipe, es como hacerlo por un barrio que empieza a ser bohemio, con sus bares-cafés al aire libre o en el interior de vetustos edificios, en un ambiente de intelectualidad que guarda la esencia de épocas pasadas, aunque aún falta mucho por restaurar.
En uno de esos bares, el Morales Bar, entrevistamos a Miguel, un argentino que piensa que la inversión en ese sector vale la pena, si el que invierte tiene paciencia y no espera recuperar esa inversión en sólo seis meses.
Es una inversión a mediano y largo plazo, porque se necesitan pautas culturales, que la población aprenda a valorar lo histórico, pues la realidad es que en Panamá lo que impera la onda del consumo.
Ese bar abrió hace unos ocho meses, gracias a que empresarios panameños decidieron aceptar el desafío de hacer algo distinto y a la vez, con una clara visión de que el futuro de Panamá está en el turismo. Además, lo hicieron con buen gusto.
Según Miguel, en los cafés del área llega gran cantidad de turistas, pero también se da cita el "jet set" panameño, ministros de Estado, modelos, artistas, profesionales y secretarias.
Opina que San Felipe puede tener el desarrollo esperado en la medida en que no haya reaccionarios a la inversión, sino por el contrario, inversionistas motivados.
De ser así, habrá desarrollo. De no ser así, habrá un estancamiento que llevará a la autodestrucción de San Felipe.
Entretanto, hay que preservar el patrimonio cultural más importante: el humano, y hacerlo conjuntamente con el histórico, dijo.
En los bares del sector, con vistas de ensueño a través de ventanas muy propias de la arquitectura europea, y atmósfera agradable, los visitantes disfrutan de toda clase de bebidas y comidas exóticas, mientras por las aceras los niños juegan con viejas pelotas, la gente camina por las calles empedradas y los autos transitan a poca velocidad.
Los viejos caserones tienen nuevas caras. La pintura descascarillada y añeja desaparece poco a poco, para dar paso a vívidos matices que armonizan con el colorido de plantas en los balcones de los hoy restaurados edificios del, a la vez, viejo y nuevo San Felipe.
RESIDENTES DESCONTENTOS POR LOS CAMBIOS
"Por este medio, para su conocimiento y fines consiguientes, tengo a bien notificarle que su contrato No.867 vence una vez más en el mes de junio de 2000 y el mismo no será renovado".
Esta es la nota textual enviada por el abogado Roberto Nicholson, a un residente de San Felipe, fechada el 30 de abril de este año. Ese residente dice haber vivido toda su vida en el sector y ahora lo presionan para que salga de su hogar.
El dirigente José Araúz, informó a


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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