El ex contralor de la República, Alvin Weeden, consideró que la Contraloría ha perdido la capacidad de fiscalizar el gasto público, no solo por “aceptar contratos que no han ido a licitación”, sino por la “dejación” de realizar el control previo en instituciones importantes.
A su juicio, la jefa de las finanzas públicas, Gioconda de Bianchini parece cumplir una misión: “debilitar o acabar los controles en el país para trabajar con la improvisación”.
Consideró que se trabaja con “indiferencia” la fiscalización de los fondos públicos, lo que vaticinó que ocurriría en octubre de 2009, la ex embajadora de los Estados Unidos, Barbara Stephenson, en cables filtrados a Wikileaksy cedidos a Panamá América.
Stephenson alertó a Washington que la función que ejercería la contralora “no ayudaría a la lucha contra la corrupción en el Gobierno”, debido a que la unía una larga relación laboral con el presidente Ricardo Martinelli.
Weeden manifestó que “todo el mundo sabía que esa designación era una decisión del Presidente, quien contaba con todos los votos en la Asamblea”.
Otro de los que mostró su preocupación por la falta de control previo fue el economista Juan Jované, quien expresó que las contrataciones directas se deben llevar a cabo en casos de urgencia, y no como un acto común.
“La capacidad de a dedo que se entregó a los funcionarios para hacer contrataciones no es buena, porque no se cuidan los intereses del Estado”, puntualizó el ex director de la CSS.