Pablo Rayo Montaño no usó métodos inesperados para enviar toneladas de droga a Estados Unidos y a Europa: su camuflaje perfecto fue la Zona Libre de Colón.
Desde una compañía legalmente registrada en Zona Libre, salían camiones cargados de mercancía de todo tipo hacia Centroamérica y México, pero en un "caleto" de su doble fondo llevaban la droga. De regreso, traían millones de dólares escondidos.
Este dinero era introducido al sistema comercial, financiero y bancario del país, para luego ser lavado mediante empresas en la Zona Libre, y por la compra de propiedades y algunas compañías.
Los testaferros de Rayo Montaño traían la droga desde Buenaventura, Colombia, y entraba a Panamá por Puerto Caimito, en La Chorrera.