Negociaciones**"Muchas manos en un solo plato, sólo sirven de arrebato, reza el refrán. Llevar una delegación de más de 100 personas a la nueva ronda de negociaciones de un tratado de libre comercio con Estados Unidos, no es razonable, por más que el 90% esté en el "salón de al lado". Sencillamente es imposible comunicarse con tanta gente. Y lo más seguro es que falten los más críticos del proceso, que sí debieran estar presentes.
Ejemplo**Cuando el presidente Harmodio Arias adelantaba las negociaciones del tratado de 1936, que acabó con la virtual ocupación total del país por Estados Unidos, derivada del tratado del Canal de 1903, decidió encabezar personalmente el equipo negociador panameño. Enterado el presidente Franklin D. Roosevelt que el protocolo exigía su presencia en igualdad, preguntó cuántas personas traía su similar panameño.
Habilidad**Recibió una respuesta insólita. La delegación panameña venía integrada por un solo hombre, el presidente Arias, en persona. Era parte de una hábil maniobra del mandatario panameño, que sabía que Roosevelt no podía hacerse acompañar por su demoledor equipo de expertos, frente al cual Panamá no tenía la menor opción de armar nada equivalente. A la postre, los dos estadistas se reunieron a solas; y en una sentada firmaron.