El ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Samuel Santos, denunció hoy en la ONU una supuesta "campaña" a través de medios de comunicación para deslegitimar al Gobierno que encabeza el presidente Daniel Ortega.
"Tenemos que denunciar esta campaña que es usada por los intereses hegemónicos y egoístas de unos pocos países para socavar la legitimidad de nuestro sistema política y nuestro Gobierno popular", dijo el canciller centroamericano en su intervención en la apertura del nuevo período de sesiones de la Asamblea General.
Sin citar nombres y casos concretos, Santos aseguró que la "supresión de la información, el no decir nada para perpetuar la ignorancia" es uno de los principales instrumentos para detener los cambios necesarios en el orden mundial.
"Cuando se proporciona la información, es distorsionada y siempre contra los intereses del pueblo y sus legítimas experiencias y aspiraciones, con lo que se convierten mentiras en verdades y viceversa", afirmó.
En su opinión, se libra "una auténtica guerra por la verdad y la libertad, ya que el cambio, la esperanza y el verdadero futuro que nos espera en la historia son degradados continuamente ante nuestros ojos".
Esta campaña tendría como meta a largo plazo la destrucción del proceso político de la "democracia popular directa y las profundas transformaciones revolucionarias donde han triunfado fuerzas políticas revolucionarias, como es el caso del Frente Sandinista en Nicaragua".
Santos repasó en su discurso varias de las situaciones conflictivas en el panorama internacional y criticó los modelos económicos basados "en el pillaje y la explotación de nuestras riquezas.
Advirtió que la imposición en junio de nuevas sanciones a Irán por su programa nuclear ha incrementado el "potencial de un conflicto militar a gran escala de consecuencias inimaginables".
Asimismo, reiteró el compromiso de Nicaragua con el desarme y el desvío del dinero invertido en defensa a alcanzar los objetivos de desarrollo social de cada país.
Santos defendió el derecho de cada país de desarrollar la energía atómica con fines civiles y exigió que no se arrincone a Irán por su programa nuclear.
Por eso reiteró el respaldo de Managua al acuerdo que alcanzaron Turquía y Brasil con la República Islámica para resolver la disputa con la comunidad internacional.