El ex dictador panameño Manuel Antonio Noriega, extraditado hoy a Francia desde Estados Unidos, se encuentra ya en el Palacio de Justicia de París donde se le notificarán los cargos que le imputa la justicia francesa, informaron a Efe fuentes judiciales.
Noriega, de 76 años, comparecerá ante la Fiscalía, que le comunicará los cargos de blanqueo de capitales por los que ya fue condenado en ausencia en 1999 a diez años de cárcel.
A lo largo del día, el ex dictador será presentado ante un juez de las libertades y la detención que decidirá su eventual ingreso en prisión o su puesta en libertad.
Fuentes judiciales indicaron que Noriega será sometido "probablemente en junio próximo" a un nuevo juicio ante el Tribunal Correccional de París, el mismo que le condenó a diez años de cárcel en ausencia por blanqueo de capitales en cuentas galas y con la compra de apartamentos en la capital del país.
La justicia francesa se comprometió a repetir el proceso en su demanda de extradición de Estados Unidos.
El abogado francés de Noriega, Yves Leberquier, indicó a la emisora "France Info" que pedirán la liberación de su cliente porque los delitos que se le imputan, que datan de los años 80, han prescrito y porque el ex dictador goza de la inmunidad que le confiere su condición de ex jefe de Estado.
Fuentes judiciales señalaron que serán los tribunales los que determinen estas cuestiones.
El ex dictador llegó esta mañana en el aeropuerto parisiense de Roissy-Charles de Gaulle en un Boeing 747 de la compañía Air France en el que fue embarcado ayer en Miami, después de que las autoridades estadounidenses autorizaran su extradición a Francia.
Según relataron los pasajeros que compartieron vuelo con él y personal del aeropuerto, a la llegada del avión un grupo de agentes lo transportaron en un furgón blanco con los cristales tintados hasta el Palacio de Justicia de París.
Los pasajeros señalaron que desconocían la identidad de su compañero de viaje, que se desarrolló con normalidad y que no notaron nada extraño por la presencia del ex dictador.
Noriega fue extraditado a Francia tras haber cumplido en Estados Unidos 17 años de prisión por complicidad en tráfico de drogas.
Llegó al país después de que una intervención militar de Washington le desalojara del poder en 1989, tras seis años al frente del país.
Con anterioridad fue colaborador de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).
El ex dictador también está reclamado por la justicia panameña que le condenó en ausencia a 15 y 20 años de cárcel por los asesinatos, respectivamente, del opositor Hugo Spadafora y el mayor Moisés Giroldi.
Noriega, de hombre fuerte a papa caliente
El ex general panameño Manuel Antonio Noriega, extraditado hoy a Francia tras cumplir una pena por narcotráfico y lavado de dinero en Estados Unidos, ha pasado de ser el hombre fuerte del país a convertirse en una papa caliente que nadie quiere en Panamá.
El Gobierno panameño no ha hecho nada por obtener la extradición de Noriega, dijo a Efe su abogado en este país, Julio Berrío, nada más conocer la decisión del Gobierno estadounidense de permitir su extradición a Francia, donde debe cumplir una pena de diez años de cárcel por blanqueo de dinero procedente del narcotráfico.
"Es una historia con un final anunciado", agregó.
Noriega, que desde 1983 y hasta la invasión militar estadounidense a Panamá de diciembre de 1989 fue el "hombre fuerte" de este país, el poder detrás de los Gobiernos de turno, sigue siendo un asunto incómodo para los panameños.
Nacido en la Ciudad de Panamá en el seno de una familia humilde el 11 de febrero de 1935, según su registro en el Seguro Social, aunque otras fuentes dan como año de nacimiento 1934 ó 1938, Noriega asistió a una escuela pública y obtuvo una beca para estudiar milicias en la famosa escuela del Chorrillo en Perú.
A su regreso, en 1962, se alistó en la Guardia Nacional como teniente, empezando una carrera meteórica ayudado por su astucia y oportunismo, especializándose en guerra psicológica, contrainsurgencia y lucha contra el narcotráfico.
En 1968 apoyó el golpe militar que llevó al poder al general Omar Torrijos y dos años después, en 1970, en agradecimiento a su colaboración para sofocar una conspiración, fue nombrado jefe del servicio de inteligencia: el temido G-2.
Tras la muerte de Torrijos en un accidente de avión, en 1981, Noriega se disputó el poder con el general Rubén Darío Paredes, entonces jefe de la Guardia Nacional, quien creyendo tener el suficiente apoyo, en 1983 pidió la baja del Ejército para presentarse como candidato a la Presidencia.
El 12 de agosto de ese año fue nombrado jefe de la Guardia Nacional, en sustitución de Paredes.
Pese a las acusaciones de tener vínculos con el narcotráfico y el contrabando de armas, usando como intermediario a su asesor Mike Harari, antiguo jefe de los servicios secretos israelíes, Noriega contó en todo momento con el apoyo de Estados Unidos.
En 1984 arrestó al teniente coronel Julián Melo, uno de sus más estrechos colaboradores, como responsable de una red de narcotráfico.
El oficialista Nicolás Ardito Barletta, que ganó las elecciones de 1984 gracias a un fraude, fue obligado a dimitir un año después por Noriega, tras abrir una comisión para investigar el asesinato del opositor Hugo Spadafora, del que era acusado el propio Noriega.
El sustituto fue el hasta entonces vicepresidente Eric Arturo del Valle, que correría la misma suerte en 1988, cuando ordenó el paso a retiro de Noriega y su destitución.
"El que se va es él", fue la respuesta de los militares cuando Del Valle anunció la destitución de Noriega, tras casi un año de crisis política protagonizada por la Cruzada Civilista para acabar con la dictadura militar.
El detonante de esa crisis fue el coronel Roberto Díaz Herrera, que en mayo de 1987, despechado por su pase a retiro, acusó a Noriega de narcotráfico, del asesinato de Spadafora, de complicidad en la muerte de Omar Torrijos y del fraude electoral de 1984.
Estas denuncias llevaron a Estados Unidos a ir cambiando su opinión sobre quien hasta entonces era su hombre el Panamá, hasta darle totalmente la espalda y, a petición de la Justicia, terminar reclamándolo para juzgarlo por narcotráfico.
Las elecciones de 1989, ganadas por Guillermo Endara, fueron anuladas en medio de disturbios y se nombró presidente a Francisco Rodríguez, lo que supuso la continuidad de un régimen tutelado por los militares.
El 20 de diciembre de 1989, cinco días después de que asumiera el puesto de jefe del Gobierno, las tropas estadounidenses invadieron Panamá para "restablecer la democracia" y capturar a Noriega, algo que lograron el 3 de enero de 1990, al entregarse tras haber permanecido refugiado en la Nunciatura unos días.
Casi dos años después, en septiembre de 1991 comenzó el juicio en su contra y el 9 de abril de 1992 fue condenado a 40 años de cárcel por ocho delitos de narcotráfico y blanqueo de dinero.
La extradición del ex militar panameño a Francia se produce dos años después de que la Justicia estadounidense diera por cumplida su pena y pese a que Noriega afronta varias condenas en su país.
"Aquí evidentemente lo que ha prevalecido es el interés político de EE.UU. y no el sentido de justicia, dijo a Efe, por su lado, Mario Rognoni, ex ministro y una de las pocas personas que aún se reconoce como amigo personal del ex general.
"El interés político de los Estados Unidos es mantener a Noriega alejado de Panamá, interés que aparentemente comparten los políticos de nuestro país", añadió.