El presidente electo de EE.UU., Barack Obama, presentó hoy a su equipo de Inteligencia, que estará encabezado por Leon Panetta como director de la CIA y que tendrá como consigna, según prometió, la oposición a la tortura.
En el nuevo equipo figurarán, además de Panetta, el ex almirante Dennis Blair como director nacional de Inteligencia -el coordinador de los trabajos de los diferentes servicios secreto- y John Brennan, un veterano de la CIA, como asesor antiterrorista en la Casa Blanca.
El nuevo equipo, según afirmó Obama en una rueda de prensa en sus oficinas de transición, representará una clara ruptura con las prácticas durante la administración del presidente saliente George W. Bush.
En especial aludió, aunque sin mencionarlos directamente, al programa de la CIA de torturas contra los sospechosos de terrorismo y al uso que se hizo de los datos de inteligencia para decidir ir a la guerra en Irak.
"Bajo mi Gobierno, EE.UU. no tortura. Respetará las convenciones de Ginebra", sostuvo el futuro mandatario, que asumirá el poder el próximo 20 de enero.
Estados Unidos "respetará los ideales y las ideas más altas, y esta es una encomienda clara que les he hecho" a Panetta y Blair, destacó Obama y agregó: "debemos adherirnos a nuestros valores de manera tan diligente como protegemos nuestra seguridad, sin ningún tipo de excepción".
También insistió en que los servicios secretos deben "adoptar sus evaluaciones basándose en solo los hechos y no en una agenda política", como se ha acusado al Gobierno de Bush de haber hecho en el caso de Irak.
En este sentido, Blair afirmó en la rueda de prensa que al presentar sus informes a Obama le contará claramente lo que saben y también lo que no saben.
Tanto Panetta como Blair son "funcionarios con una integridad incuestionable, una amplia experiencia y son gestores sólidos con la base de pragmatismo que necesitamos en tiempos de peligro", declaró Obama.
La formación del equipo de Inteligencia de Obama ha sido una de las más complicadas en su gabinete.
El nombramiento de Panetta, un político con un importante historial en el manejo de presupuestos y de gestión, pero con escasa experiencia de primera mano en el sector de los servicios secretos, también recibió críticas al filtrarse en los últimos días.
Las críticas estuvieron encabezadas por la senadora Dianne Feinstein, nueva presidenta del comité de Asuntos de Inteligencia, que se lamentó de no haber sido consultada.
Obama se disculpó personalmente y Feinstein, que también habló con Panetta, retiró sus objeciones.
En sus declaraciones hoy, el presidente electo indicó que Panetta será un "firme defensor" de la CIA que aportará importantes habilidades en la gestión y en su capacidad de enlace con el Congreso.
Por su parte, Panetta aseguró que los agentes de los servicios secretos "están en primera línea" de la seguridad del país y merecen y tendrán todo su apoyo.
El futuro mandatario indicó, además, que John Brennan, un veterano de la CIA, será su asesor en la Casa Blanca para asuntos de lucha contra el terrorismo.
Inicialmente, Brennan había sido la opción favorita del gobernante electo para encabezar la CIA, pero el ex funcionario retiró su candidatura debido a las protestas del ala más izquierdista demócrata, que criticaba declaraciones en las que parecía apoyar aspectos del programa de malos tratos desarrollado por ese servicio secreto contra los sospechosos de terrorismo.
Al nombrarlo directamente para un puesto en la Casa Blanca, Obama evita a Brennan el escrutinio público al que su nombramiento hubiera debido someterse.
A diferencia de Brennan, los cargos de Panetta y Blair deben ser ratificados por el Senado en una audiencia de confirmación.
Como asesor de la Casa Blanca, Brennan tendrá una gran influencia en la política hacia Irán, en la que ha reclamado grandes cambios.
El ex funcionario dirige en la actualidad una firma privada de seguridad y análisis de riesgo.
Leon Panetta, un crítico de la tortura para una nueva etapa en la CIA
El propio presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, que hoy lo designó para el cargo, ha criticado en distintas ocasiones a la CIA por utilizar métodos de interrogatorio, como la asfixia simulada, que él considera tortura.
De confirmarse su nombramiento, Panetta tendrá que decidir el futuro de esos métodos interrogatorios, así como el de otros programas polémicos aprobados durante la presidencia de George W. Bush, incluida la red de cárceles secretas de la CIA y el traslado de prisioneros a países donde se practica la tortura.
El ex congresista y ex jefe de gabinete durante la presidencia de Bill Clinton (1993-2001) ha dejado claro que su oposición a la tortura es radical.
"Los que respaldan la tortura pueden creer que podemos abusar de los prisioneros en ciertas circunstancias y aun así ser fieles a nuestros valores, pero eso es falso ", dijo en un ensayo publicado el año pasado en la revista Washington Monthly.
"O bien creemos en la dignidad del individuo, el imperio de la ley y la prohibición de castigos crueles e inusuales o no. No existe término medio", añadió entonces.
El abogado de 70 años, que, de recibir la luz verde del Senado, se convertirá en el director de más edad de la CIA, hará frente a esos desafíos con escaso conocimiento del mundo del espionaje, lo que ha hecho que la comunidad de inteligencia lo reciba con recelo.
Pero Obama, que se topó con dificultades para encontrar a un candidato sin vínculos con los polémicos programas de Bush, parece haber premiado su capacidad de gestión, su espíritu bipartidista y la experiencia presupuestaria y en política exterior que Panetta adquirió con Clinton.
Nacido el 28 de junio de 1938 en Monterrey, en el estado de California, se crió en un hogar de inmigrantes italianos y ayudó a mantener el restaurante y la granja familiares.
El joven Panetta recibió una educación católica y se graduó en Derecho en la Universidad de Santa Clara, que lo preparó para la profesión de abogado que ejercería posteriormente.
El que se convertiría en congresista demócrata durante 16 años, comenzó su carrera política del lado republicano y, de hecho, estuvo a cargo de garantizar el cumplimiento de las leyes de igualdad educativa entre blancos y negros durante parte de la presidencia del republicano Richard Nixon (1969-1974).
Poco después de dejar ese cargo, en 1971, Panetta se cambió al Partido Demócrata aduciendo que los republicanos se estaban alejando del centro y trabajaban en contra de las leyes de derechos civiles.
Panetta plasmó su experiencia durante la administración Nixon en un libro: "Bring us Together" (Unámonos).
Entre 1977 y 1993 sirvió como representante demócrata por California, un periodo que le permitió profundizar su conocimiento de los entresijos de la capital y durante el que presidió el Comité Presupuestario de la Cámara de Representantes (1989-1993).
En 1993 pasó a ocupar el cargo de director presupuestario de la Casa Blanca y un año después Clinton lo nombró su jefe de Gabinete.
El que aspira a convertirse en futuro mandamás de la CIA recordó en tono humorístico el estrés de aquellos tiempos en un artículo publicado por la revista New Yorker en 1994.
"Cuando trabajaba en la (Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca) no tenía tiempo ni para ir al baño y ahora (no tengo tiempo) para comer, o sea que a lo mejor todo va encajando", aseguró.
Su jefe por aquel entonces quedó contento con su esfuerzo y servicio a juzgar por unas declaraciones al diario Washington Post en 1997: "Dos semanas después de que llegara (al puesto de jefe de Gabinete) pude comprobar cómo se habían calmado las cosas. Mejoró la confianza".
Tras su salida de la administración Clinton, dedicó gran parte de su tiempo al Instituto Leon y Silvia Panetta, una organización sin ánimo de lucro que se centra en el servicio público y en la participación ciudadana en asuntos de importancia para el país.
Panetta está casado y tiene tres hijos y cinco nietos.